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jueves, 10 de noviembre de 2011

Ntra. Sra. del Remedio, Vinaròs

Capelletes y santets en Vinaròs
Después de muchas semanas de ir dando vueltas por las calles y caminos de Vinaròs, he logrado catalogar cerca de cincuenta capillas devocionales también conocidas como “Finestres del Cel”. La intención es publicar la descripción, de forma sencilla y asequible, de esos retablos de cerámica (azulejos, taulellets o rajoles), ya que son pequeñas obras de arte -prácticamente desconocidas- que merecen ser puestas en conocimiento del público. Seguir esta línea de aportaciones periódicas y continuarla con piezas de cerámica arquitectónica de serie tales como zócalos y altares de iglesias, sota-balcones y contrahuellas de escaleras que todavía se conservan en el entramado urbano de  nuestra ciudad. Estos elementos alcanzan su gran protagonismo a partir de mediados del siglo XVIII, aunque la manufactura de la mayoría de los existentes es más tardía y pertenece a años posteriores. Las producciones del siglo dieciocho suelen ser de Valencia, pero durante los siglos XIX y XX habrá que sumar las fabricadas en Onda y alrededores.



Ntra. Sra. del Remedio de Vinaròs
A continuación se describe la hornacina o capilla de la calle Ntra. Sra. del Remedio. Se trata de un panel de azulejos original que nos muestra la advocación a la patrona de esa calle. Este retablo devocional admite una cronología desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX aproximadamente. En los azulejos se reproduce, como tema central la imagen de la Virgen del Remedio con el Niño en brazos, que entrega a dos religiosos de la Orden de la Santísima Trinidad -arrodillados a sus pies- un escapulario. Uno de ellos porta una embarcación en su mano izquierda con la idea de relacionarlo con la marina, aunque da opción a confundirlo con San Telmo. El barco que sostiene el monje trinitario debe referirse a la dedicación exclusiva que tenía esta Orden, consistente en la redención y liberación “con las manos desarmadas” de cautivos que habían sido capturados por embarcaciones corsarias tras sus incursiones por nuestras costas. El tema del panel se desarrolla siguiendo la iconografía más conocida que identifica a cada uno de los representados, aunque el autor de la obra se ha servido de algún modelo anterior (seguramente un grabado o estampa de otro artista) por lo que no hay que buscar demasiado rigor académico ni histórico, sino más bien contemplarlo bajo un punto de vista de carácter ingenuo y popular. Despiece: el cuadro está formado por un conjunto de 4 x 3 azulejos cuadrados, donde cada uno mide 20 x 20 cm. de lado aproximadamente. El perímetro del panel se enmarca por una cenefa con jaspes y ovas, imitando una talla con motivos geométricos y con un efecto de iluminación lateral ficticia. En la parte inferior hay una cartela con la inscripción “Ntra. Sra. del Remedio”. Policromía: azul, amarillo, ocre, siena, negro y verde. Advocación: la Virgen del Remedio también es la patrona de Alcanar (Tarragona), allí esta virgen está relacionada con la batalla de Lepanto.


Un poco de historia.
La Orden de la Santísima Trinidad es una antigua congregación religiosa que fue fundada en el año 1198, y cuya misión piadosa era la redención de cautivos. Los Trinitarios se crearon con la intención de liberar a los cristianos que, habiendo sido capturados por los corsarios y piratas berberiscos o turcos, permanecían prisioneros y esclavos en muchas ciudades de la costa africana. Su hábito es blanco con una cruz azul y roja sobre el pecho. Sobre éste se cubren con una capa de color negro o azul oscuro y tienen como patrona a la Virgen del Buen Remedio. Tanto los Trinitarios como los Mercedarios recorrían las ciudades y pueblos del Reino recogiendo limosnas para pagar los rescates de los prisioneros.


El dibujo adjunto es una versión de la “cruz patada” cuyos extremos presentan unos ensanches, siendo el símbolo primitivo de la Orden de la Santísima Trinidad. Esta cruz se dispone con el eje vertical de color rojo solapado al horizontal azul. En los azulejos del retablo de Vinaròs, por error, está pintada con los colores al revés.


En la hornacina de la calle Virgen del Remedio, aparece un monje trinitario sosteniendo un barco, sin embargo no hay que confundirlo con San Telmo (Sant Elm) que era el verdadero patrón de los marineros, navegantes y pescadores. Las imágenes más conocidas de San Telmo lo representan vestido con el hábito de la Orden de los Dominicos (ésta no lleva la cruz bicolor sobre el pecho), portando un barco en su mano izquierda y un cirio encendido en su mano derecha. Su verdadero nombre fue Pedro González de Frómista, nació allí el año 1190 y es invocado como “protector de las gentes del mar”. Parte de su vida activa la dedicó a efectuar predicaciones itinerantes por varios reinos peninsulares, acabando su misión evangelizadora en las costas de Galicia y norte de Portugal.







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