domingo, 11 de diciembre de 2011

Retablos de la Purísima o Inmaculada en Vinaròs, Cinctorres, etc.

Autor texto y fotos:
CARLOS CATALAN FONT
Vinaròs, octubre 2011

Cinctorres (Castellón) calle San Gregorio, retablo de azulejos con La Inmaculada o
La Purísima, año 1787, marco con círculos imbricados.



Retablo azulejos de Vinaròs, en la calle de la Purísima. 2ª mitad siglo XX


RETABLO DE LA CALLE PURÍSIMA, DE VINARÒS (CASTELLÓN)
Retablo devocional de azulejos en Vinaròs, calle de la Purísima. Autor del cuadro con la imagen de la Virgen: Vicente Navarro (1880-1946) de Onda, aunque también podría ser una copia de algún grabado del siglo XIX, que desde Murillo tanto han proliferado para plasmar la imagen de la Purísima. Fábrica de azulejos: Diago Abad, de Onda (Castellón).
Despiece de plafón de 4 x 3 (12 azulejos) de 21 x 21 cms. Sin hornacina.
Composición e iconografía: En el centro, la Virgen de pie sobre unas nubes y pisando una media luna, entre los cúmulos flotan cuatro ángeles que llevan rosas, azucenas, olivo y palmas. Viste una túnica blanca y manto azul, tiene las manos juntas en posición de orar y su mirada se dirige hacia arriba. Su figura se halla rodeada de un halo de luz amarillenta. En las esquinas de la parte superior del lienzo hay unas nubes de las que surgen cuatro cabezas de querubines.
Policromía: Azul, amarillo, verde, rojo, ocre y blanco.
Datación: mediados del siglo XX. Posiblemente sustituyó a otro plafón anterior.
Advocación de esta calle: Es una virgen muy difundida por la Orden religiosa Franciscana, seguramente fue una aportación de los frailes franciscanos cuando se establecieron en Vinaròs el año 1658, aunque la Cofradía de la Purísima es la más antigua documentada en Vinaròs pues su fundación proviene del año 1514. El pintor Bartolomé Esteban Murillo, que vivió en Sevilla desde 1617 hasta 1682, daría forma a la imagen de esta Virgen, que a partir de entonces se ha repetido en multitud de ocasiones.


ANTIGUA COFRADÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Una de las primeras cofradías conocidas en Vinaròs fue la de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, la cual se fundó el año 1514 en la antigua iglesia gótica. Desde 1594, la Cofradía, poseyó capilla y altar en el nuevo templo. Actualmente esta capilla se dedica al culto de la Purísima Concepción de María; tiene un zócalo de azulejos del siglo XVIII, representando grandes flores de girasol acompañadas con hojas de acanto de cronología: 1730-1740. Fábrica: Valencia. Localización: Vinaròs, iglesia Arciprestal, zócalo antigua capilla de la Cofradía de la Inmaculada Concepción, la más antigua de las conocidas en Vinaròs, que fue instituida en el año 1514 (hoy capilla dedicada a la Purísima). También se relaciona con la protección de todo el territorio nacional a La Purísima Concepción, declarada “patrona de España y de las Indias” en el año 1760 a instancias del monarca Carlos III. El dogma de la Inmaculada Concepción se proclamó el 8 de diciembre de 1854.

 

viernes, 9 de diciembre de 2011

Carrer de Sant Jaume (Vinaròs)

                                                                  Autor del artículo:
                                                                  CARLOS CATALAN FONT
                                                                  Vinaròs, septiembre 2011


Antigua capilla de la Calle Sant Jaume, después de la guerra civil. (Colección de Alfredo Gómez) Posible origen fábrica de Onda.  

CAPILLA DE SANT JAUME, EN VINARÒS.
Este retablo estaba ubicado sobre la fachada de un domicilio particular en la calle de San Jaime nº 15, la cual se corresponde con una de las más antiguas de la población, su nombre original era “calle del Hospital” y formaba parte del primitivo trazado del recinto amurallado medieval, llamada así por la existencia de un establecimiento sanitario, mientras que la referencia documental más antigua que se conoce de la calle con el nombre de “Hospital” data del año 1544. Su festividad se celebra el 25 de julio.
Actualmente los restos de ese panel se encuentran en paradero desconocido. Retablo cerámico de 4, 1/2 x 3 (15 baldosas). Despiece de los azulejos impar y desigual. Técnica: azulejo plano esmaltado, dibujo estarcido y pintado a mano. Ocupaba un profundo nicho a modo de templete u hornacina rematada por un tejadillo en forma de cúpula poligonal que apoyaba sobre unas semi columnas cilíndricas de porcelana adosadas a la pared. Tenía un grueso y moldurado alfeizar. Para su realización se copió de una lámina muy difundida entre los ceramistas de la época, en la cual está impreso el cuadro “Santiago en la Batalla de Clavijo” obra de José Casado del Alisal, y fechado en 1885, que se encuentra en la capilla de las Ordenes Militares en la Basílica San Francisco el Grande de Madrid.

Composición e iconografía: El panel mostraba a Sant Jaume subido en un caballo blanco, con espada en la mano derecha y escudo en la izquierda, arremetiendo contra musulmanes ataviados con turbantes (dos de ellos yacen bajo el caballo, dos más huyen frente a él). Junto al santo, un caballero con armadura renacentista porta una bandera roja con cruz blanca, símbolo de San Jaime. Se representaba a San Jaime (o Santiago Apóstol) según el modelo de las estampas y grabados vigentes entonces como patrón de España. Policromía: Blanco, azul, amarillo, rojo, gris plateado. Datación: Finales del siglo XIX o principios del siglo XX. Durante la guerra civil se destruyó completamente la hilera central vertical de azulejos y el resto de los taulellets se ha perdido.

El retablo representa al apóstol Santiago (San Jaime) apareciendo en la famosa batalla de Clavijo, según una leyenda forjada en el siglo XIII en la que el Apóstol Santiago salió en ayuda de las tropas cristianas dando ánimos a las huestes cristianas que causaron gran cantidad de bajas en las tropas musulmanas. Según esa leyenda, la Batalla de Clavijo tuvo lugar en el año 844 al pie del castillo de la villa riojana, en la que Ramiro I de Asturias contó con la ayuda del Apóstol Santiago para derrotar a los moros.
San Jaime se mostraba con cabellos largos y barbado, vistiendo un hábito de orden religiosa con capa encarnada, montado sobre un caballo blanco al galope y esgrimiendo la espada con su mano derecha, arrollando a las tropas musulmanas y precediendo al ejército cristiano bien armado situado a su derecha. Entre la tropa surge un estandarte rojo con la cruz blanca de su Orden. En un primer plano a los pies del caballo dos guerreros musulmanes: uno yace muerto, otro intenta defenderse en el fragor de la batalla.


SAN JAIME O SANTIAGO
Si buscamos en cualquier diccionario o enciclopedia “San Jaime” nos remitirá a “Santiago”. Ambos nombres corresponden al mismo Santo, cuya festividad se celebra el 25 de Julio. Santiago en hebreo es Jacob y de ahí Yago. Con el paso del tiempo y el uso del vocablo derivó en Santiago, es la forma más popular de este nombre. En latín se le conoce como Sanctus Iacobus, que fue evolucionando a Sant Yaco y Sant Yague hasta Sant Yago. Otra variante del nombre, Jaime proviene de Jacobus; en francés Jacques; en occitano Jacme; en catalán Jacob, Jaume, Dídac; en italiano Gíaccomo; en castellano Jacobo, Jacob, Yago, Jaime, Santiago y Diego.             


Panel moderno con San Jaime, representado como Santiago patrón de España. (Foto: Carlos Catalán)

SAN JAIME COMO SANTIAGO
Máximo exponente de santo protector y patrón de España es Santiago Apóstol, quien tutela y protege todo el territorio español. Aunque también la Purísima Concepción fue declarada “patrona de España y de las Indias” en el año 1760 a instancias del monarca Carlos III. La imagen de azulejos que aquí se expone es moderna y sustituye a la antigua que se ha perdido, aunque la hornacina sigue siendo la misma. Como se puede apreciar, solamente se representa a Santiago Apóstol, sin moros ni sarracenos en actitud de huir o yacentes en el suelo. En este caso se trata de una concesión para no herir sensibilidades de ciertas etnias, ya que la participación de mercenarios norteafricanos (moros) en las filas del ejército de Franco fue común en la guerra civil española. Así, unos 80.000 marroquíes -seguidores del islam- combatieron entre 1936 y 1939 al lado de los militares sublevados contra la República. También ha influido en esa pintura la defe-rencia hacia el colectivo de emigrantes de otras nacionalidades del norte de África que pertenecen al islam.

Cocentaina (Alicante). San Jaime Apóstol Patrón de España en la Batalla de Clavijo del año 844. Retablo de azulejos de la segunda mitad del S. XVIII.

VIDA DE SANTIAGO
Santiago de Zebedeo también llamado Santiago el Mayor (Betsaida, Galilea, 5 a.C. -  Jerusalén, Judea, 44) fue uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret. Era hijo de Zebedeo y Solomé y hermano de Juan Evangelista. Santiago estuvo presente en momentos muy importantes de la vida de Jesús y se ha considerado uno de sus discípulos predilectos. Fue decapitado en tiempos de Herodes Agripa, Rey de Judea. La tradición cuenta que a su muerte, algunas reliquias fueron transportadas a Hispania, concretamente a Galicia. Durante los años 711 a 1492 (periodo de reconquista de la Península), Santiago se convierte en un personaje al que se invoca para obtener la protección divina en la lucha frente a los infieles. Surge un Santiago Matamoros y en las batallas contra los moros en que salía vencedor el bando cristiano, la victoria se atribuía, casi siempre, a la ayuda e intervención divina a través de la invocación a Santiago Apóstol.

                                            

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Retablo de San Agustín de Hipona (Vinaròs)




RETABLO DE SAN AGUSTÍN DE HIPONA (VINARÒS)
Cronología: primer cuarto del siglo XIX
Composición: 6 x 5 azulejos cuadrados de 13,5 x 13,5 cm. cada uno
Fábrica y lugar: Manufactura de Valencia
Ubicación actual: Sacristía de la iglesia de la Mare de Déu de l’Assumpció, Vinaròs.
Este retablo conservado hasta hace poco en las escaleras del zaguán de entrada a la Casa dels Capellans en la Travesía Safon, de Vinaròs, procede con toda seguridad de la próxima plaza de San Agustín (plaza del Mercado), donde estaba ubicado el convento de San Telmo de la Orden de los Agustinos y donde todavía subsiste el edificio de su iglesia, actualmente convertida en Auditorio Municipal.
En este panel de azulejos, San Agustín está representado de pie sobre un pequeño montículo que le eleva ligeramente. Lleva una vestimenta de pontifical: alba, capa pluvial, mitra, estola, y cruz pectoral (conjunto de ornamentos que sirven al obispo para la celebración de los oficios). Con la mano derecha levantada hacía el cielo sostiene una pluma, mientras que con la izquierda muestra un libro que hace referencia a su condición de padre y teólogo de la Iglesia inspirado por Dios.
La imagen del Santo aparece flanqueada por dos ángeles de pie, uno de ellos sostiene la maqueta de una iglesia, signo de su doctorado, y el otro sujeta con la mano izquierda un báculo identificativo de su condición de obispo de Hipona y con la mano derecha sostiene un corazón inflamado muy estilizado. El conjunto aparece rematado por una orla perimetral, contemporánea del retablo, formada por azulejos del mismo tamaño que los que constituyen el tema principal, y cuyo dibujo está formado por una serie de ondas denticuladas con una tira de perlas en su concavidad y motivos vegetales muy simplificados.

HISTORIA Y TRADICIÓN
San Agustín nació el año 354 en Tagaste, pequeña ciudad de Numidia en el África romana (hoy provincia de Argelia). Agustín estaba dotado de una gran imaginación y de una extraordinaria inteligencia. Durante sus años de estudiante en Cartago se destacó en el estudio de la literatura, especialmente la griega clásica y el teatro. Poseía una gran elocuencia y un carácter caprichoso, egoísta e indolente, era de carácter sensual y mujeriego, pero nunca abandonó sus estudios.
Agustín pasa de una escuela filosófica a otra sin que encuentre en ninguna una verdadera respuesta a sus inquietudes. A los 29 años, Agustín decide irse a Roma a dar clases. Su madre Mónica le siguió a Italia. Los platónicos y San Pablo le ayudaron a resolver el problema del materialismo y de la gracia. En 386 se afana en el estudio de las ideas del cristianismo y se retira con su madre y unos compañeros cerca de Milán, para dedicarse por completo al estudio y meditación.
El año 387 es bautizado en Milán y regresa a Tagaste (África), donde fundó la Orden de los Agustinos, de carácter contemplativo. Le ordenaron sacerdote y más tarde, en 395, fue obispo de Hipona durante cuarenta años (ciudad de Numidia, hoy Argelia). Predica y escribe incansablemente y participa en numerosos Concilios. De ideas ortodoxas e intransigentes, de lo más rancio de la doctrina cristiana de aquel entonces. Empleó su dialéctica combatiendo a los considerados paganos y en defensa de la fe cristiana. Murió en Hipona de 430 durante el sitio al que los vándalos sometieron a la ciudad.

LA ORDEN DE SAN AGUSTÍN
La Orden de San Agustín a cuyos miembros se les conoce como Agustinos, es una Orden religiosa mendicante de la Iglesia Católica, fundada por el papa Inocencio IV en el siglo XIII (1244), ante la necesidad de unificar una serie de comunidades de monjes en la Toscana que siguieran las directrices conocidas como la Regla de San Agustín. Estos frailes llevan un hábito negro ceñido con correa.
La orden de los Ermitaños Calzados de San Agustín está presente en Vinaròs desde que el 21 de mayo de 1594, toman posesión de la iglesia de Santa Magdalena todavía en construcción en la Partida del Clot, en medio del barrio de los Marineros. En julio del mismo año y considerando que el lugar facilitado por el Consejo de la Villa no era el adecuado para construir el nuevo monasterio, se trasladan al emplazamiento actual, donde todavía se conserva la iglesia conventual, trasformada en Auditorio. El día 21 de noviembre de 1749 se colocó la primera piedra de la capilla que se dedicó a San Agustín, las obras de la cual quedaron finalizadas el 25 de agosto de 1762.


 



RETABLO DE SANTA MÓNICA (VINARÒS)
En la calle de Santa Mónica nº 7, de Vinaròs, se halla ubicada la capilla de la que fue madre de San Agustín. Esta capilla, prácticamente desconocida para la mayoría de la gente, posee un retablo original de azulejos datado de principios del siglo XIX, que es una manufactura de Valencia. El conjunto está protegido por una amplia hornacina cerrada con portezuela de madera acristalada.
Santa Mónica, la madre de San Agustín, es puesta por la Iglesia como ejemplo de piedad y bondad, de persona abnegada y preocupada siempre por el bienestar de su familia. También nació en Tagaste (África del Norte) a unos 100 km de la ciudad de Cartago, en el año 332. Muy joven, fue dada en matrimonio a un ciudadano de Tagaste llamado Patricio, del que tuvieron varios hijos, entre ellos San Agustín, cuya conversión al cristianismo le costó mucha dedicación. Murió en Ostia (Roma) el año 387, a la edad de 55 años.

martes, 6 de diciembre de 2011

Virgen de los Desamparados, Vinaròs, Forcall, Valencia

Virgen de los Desamparados, calle Socorro, Vinaròs, 2ª mitad siglo XX


VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS
Ubicado en el “patio de carros” o entrada a la casa nº 64 de la calle del Socorro. Edificio conocido con el nombre de “Casa Membrillera” (apellido de sus penúltimos propietarios). Inmueble levantado a mediados del siglo XVIII al derribarse las murallas de la población.
Retablo montado por un tejadillo de madera con un fanal.
Despiece del plafón: 3, ½ x 3  (12 azulejos).
Enmarcado por banda de azulejos reutilizados de un piso o balconada. Decoración ésta característica del siglo XIX.
Composición e iconografía: Virgen sobre peana. Lleva espada clavada (o personaje con una cruz). Viste túnica morada y capa azul con motivos florales. En su mano izquierda lleva una rama de lirios. En la parte inferior (en la túnica) dos personajes sentados montados por cinco jarrones blancos con flores.
A los laterales se abren cortinas con “goteras” que enmarcan la figura. Estas tratan de sugerir profundidad al panel. De color verde con azul para las sombras y amarillo para los flecos.
Policromía: Azul, verde, amarillo.
Advocación: El arrabal de Socós o del Socorro fue apareciendo a extramuros desde el siglo XVI. En 1560 era ya conocido como “Raval del Socós i Forn de Fora”. Al desaparecer las murallas a mediados del siglo XVIII se conformó como la actual calle, con viviendas nobles.
Estado conservación: muy bueno.
Datación: mediados siglo XX.
Virgen Franciscana.
Representa a la Virgen según la forma que adoptó el pintor Vicente López y que luego fue divulgada por grabados y estampas marianas.
Plafón pintado sobre barniz blanco.
Los niños son los Infantes, y las “joyas” las donaciones.


Valencia calle Engordo s/n, Virgen Desamparados A los pies un ángel con filacteria texto que dice Mater Desertorum mediados s. XIX


Cocentaina, Alicante, Nuestra Señora de los Desamparados, año 1787


Forcall (Castellón), Ntra. Sra. de los Desamparados, año 1849


Nuestra Señora de los Desamparados, Santísima Trinidad, San Joaquín y San José. 1801, Valencia


Valencia, Nuestra Señora de los Desamparados, año 1969

domingo, 27 de noviembre de 2011

Retablo Virgen Ntra. Sra. de Lledó (Vinaròs)

Autor del texto y fotos:
CARLOS CATALÁN FONT
Vinaròs, agosto de 2011

 


RETABLO DE LA VERGE DE LLEDÓ (VINARÒS)
Retablo de la Virgen Ntra. Sra. de Lledó, contenido en un plafón de 4 x 3 azulejos cuadrados de 20 x 20 cm. de lado (12 piezas), con enmarcación perimetral de azulejos rectangulares de cenefa decorada con tallos ondulados y flores. Refleja el momento en que el agricultor Perot de Granyana, estando en plena tarea de labranza con un arado de bueyes, descubre una pequeña imagen tallada en piedra que se hallaba bajo un almez o lidonero. Sobre dicho árbol aparece la Virgen coronada y cubierta con una gran capa pluvial, flotando encima de una nube con la media luna a sus pies, acompañada de dos ángeles con sus alas desplegadas que sostienen otra corona de rayos solares. El paisaje del fondo es el típico de la Plana de Castellón (antiguamente de secano), incluso se pueden distinguir “les Agulles de Santa Àgada” en los montes del Desierto de las Palmas. En la zona inferior del lienzo hay una filacteria con el nombre Na. Sa. del Lledó.
Este panel de azulejos policromados está situado en un breve pasaje peatonal de Vinaròs (entre Tirant lo Blanch y el paseo de San Pedro) que lleva el nombre de la patrona de Castellón de la Plana: Virgen de Lidón o Ntra. Sra. del Lledó. El mural se encuentra adherido sobre la fachada de una de las casas, sin hornacina ni capilla que lo proteja. La calle de Lledó fue abierta expresamente para edificar este grupo de viviendas subvencionadas destinadas al sector de los marineros, entre los años 1958-1959, por la Obra Benéfico Social de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Castellón. Esta entidad de crédito abrió la sucursal de Vinaròs el año 1957 y se ubicó en un local de la plaza Jovellar.
La composición de este mural de azulejos fue realizada aproximadamente el año 1960, cuyo autor fue D. Rafael Guallart Carpi (Castellón, 1898-1975), famoso pintor ceramista, diseñador y profesor de dibujo, padre de los que serían también grandes artistas de la cerámica Rafael, Juan Alberto y Ferrán. Nuestro autor poseyó su taller familiar en la calle Nuñez de Arce, en Castellón, el cual semejaba un obrador artesanal, en el que había asumida una continuidad de la tradición cerámica de las manufacturas del conde de Aranda en Alcora o de las de Ribesalbes u Onda, localidad esta última en la que había aprendido el oficio.
El nombre Lledó es el vocablo valenciano equivalente al vocablo castellano almez (o lidonero), que es el árbol bajo el cual se encontró la pequeña estatuilla que hoy es venerada como Virgen del Lledó (o de Lidón). Cuenta la leyenda que, en el año 1366, un agricultor, llamado Perot de Granyana, encontró la imagen de la Virgen mientras labraba sus tierras. Perot llevaba el arado conducido por dos bueyes que, al acercarse al árbol, dejaron de labrar y se postraron bajo éste. Perot, extrañado, se puso a buscar el motivo de la detención, escarbó y encontró una pequeña figurilla de apenas seis centímetro de alabastro, que parecía representar a una mujer encinta.


LAS VÍRGENES ENCONTRADAS
Las leyendas y tradiciones de las “Vírgenes encontradas” se inician a partir del siglo IX y llegan hasta el renacimiento, en el siglo XV. Los relatos de estos encuentros están tejidos de fantasía y leyenda que forman parte de la veneración y devoción de las personas a dichas imágenes, no importando su veracidad o historicidad. La Europa cristiana está llena de Vírgenes encontradas y veneradas con distintos nombres, algunos de ellos topográficos o de alguna especie botánica. La historiografía popular indica a menudo que se trata de imágenes antiquísimas escondidas para preservarlas de la invasión sarracena.
Muchas imágenes de vírgenes han sido encontradas en los lugares más privilegiados de la naturaleza, desde cuevas y megalitos hasta fuentes y torrentes, pasando por árboles majestuosos y zarzas floridas. La historia siempre es la misma: un personaje humilde acostumbra a encontrar la imagen y el hallazgo suele ir acompañado de fenómenos sobrenaturales. Muchos de los lugares en los que se han encontrado las vírgenes habían sido de culto precristianos. Es por este motivo que, a menudo, cuando se descubre una imagen, ésta se resiste a ser trasladada. Alguien quiere bajarla a la ciudad, pero la imagen huye, se hace tan pesada que resulta imposible moverla o desaparece, siempre tres veces, del sitio adonde la han trasladado. Se trata de una señal: la imagen quiere ser venerada en el sitio donde fue hallada y ser reconocida como Señora de aquel lugar.
El hallazgo de una virgen también sigue un proceso maravilloso. A veces la encuentra un pastor, adulto o niño, un cordero, un buey o toro que hurga con la pata y se arrodilla. En otras ocasiones, la encuentra un labrador, haciendo los surcos con su arado, etc. Comúnmente el hallazgo siempre va acompañado de fenómenos sobrenaturales que remarcan el carácter sagrado del lugar. Por toda Europa se explica la leyenda de una imagen encontrada y venerada en un santuario. Es probable que éste fuera el procedimiento por el cual hayan sido cristianizados determinados parajes de culto paganos. Es muy posible, pues, que la situación predominantemente rural de muchos santuarios marianos haya sido una forma de fijación del culto cristiano en el territorio.
La Tierra es, según algunas creencias, la madre de los humanos, porque de ella nacen y a ella regresan. El ciclo de la luna, el agua, la mujer y la tierra marca la vida y la fecundidad de la naturaleza. En la mayoría de mitologías, la unión del Cielo y de la Tierra es el origen de la naturaleza y, por lo tanto, de la vida. La Tierra es la Gran Madre. La sepultura significa el retorno a la tierra y la muerte el reposo en su seno. Las divinidades primitivas eran femeninas, en calidad de madres y dispensadoras de vida. La Gran Madre era la primera divinidad, era la diosa de la fertilidad, engendradora por propia virtud, sin divinidad masculina, virgen y madre. El carácter matriarcal de esta divinidad es patente en las vírgenes románicas, representadas sentadas con el Niño en el regazo.
Antiguamente se consideraba al agua como fuente de vida y el hecho de que tantas vírgenes hayan sido encontradas en las fuentes, pozos y en los lugares donde aparece el agua, sugiere una relación con los antiguos cultos a Cibeles, considerada madre de los dioses y de las diosas. Esta divinidad frigia fue, seguramente, introducida por las legiones romanas, y sus analogías con ciertas vírgenes son muy notables, puesto que ambas divinidades fueron encontradas por un toro y se las asocia con el culto a Atis.
Tanta insistencia por parte de la Iglesia en bendecir el tema del agua se debe a que, ante el arraigo de antiguas costumbres paganas y la persistente memoria de ancestrales ritos que daban a las fuentes virtudes sobrenaturales, el clero no tuvo más remedio que cristianizar el culto de esos surgimientos de agua, a los que el pueblo les atribuían maravillosas propiedades curativas.
De la necesidad de la Iglesia en santificar los manantiales de agua, proceden las historias sobre los hallazgos de imágenes de vírgenes en ciertos acuíferos, con la intención de asignar a estos lugares un origen cristiano, convirtiéndolos de esta forma en advocaciones marianas de las denominadas “Vírgenes encontradas”. En el caso de las Vírgenes, éstas fueron adoptadas como patronas de las poblaciones donde se realizó el descubrimiento, siendo el origen de las fiestas cívicas y religiosas en cada municipio donde tuvo lugar el hallazgo.
El culto cristiano a la Virgen se inició a partir del Concilio de Nicea (325), pero se desarrolló durante los siglos XII y XIII. San Bernardo fue un gran impulsor de su veneración, enlazando con una tradición mística y de conocimiento ligada a la mujer. Su devoción ha arraigado en un gran número de tradiciones populares, muchas de ellas cristianizaciones elementales de creencias precristianas, y ha llegado hasta tiempos recientes, como muestran la adoración del Rosario, de los Dolores, del Carmen, e innumerables advocaciones generales y locales, las apariciones, la proclamación de los dogmas de la Inmaculada Concepción, en 1854, y de la Asunción, el año 1950.

Vinaròs, retablo de la Verge de Lledó, detalle.









sábado, 26 de noviembre de 2011

Vinaròs, calle de San Vicente Ferrer

Traiguera, retablo de Sant Vicent Ferrer, 1965-1975 c.a.

Se trata de un breve artículo cuyo protagonista es Vicente Ferrer, valenciano y fraile dominico. A través de un pequeño recorrido por algunas anécdotas de su vida y momentos puntuales de su tránsito por varios pueblos del Maestrazgo, se da a conocer el carácter de este personaje y la gran devoción que le demostraron allá donde estuvo predicando. Se exponen situaciones unas veces relacionadas con temas de elevada trascendencia, como el Cisma de Occidente o la sucesión a la Corona de Aragón tras la muerte del monarca y otras de menor importancia, esta vez basándonos en la memoria popular, la costumbre y las tradiciones, sobre los portentosos milagros que obró san Vicente por estas tierras, de donde dicen que no queda lugar sin prodigio ejercido por el taumaturgo.

FRAY VICENTE FERRER, SUS PRIMEROS AÑOS 1300-1400
El contexto histórico en el que transcurre la vida de Vicente Ferrer fue un periodo de transición, una época de grandes cambios desde el siglo XIV al XV, desde la baja Edad Media a la Edad Moderna, que conlleva una alteración de mentalidades, de política y de conceptos religiosos y económicos, donde el individualismo se asienta en la sociedad y la burguesía va tomando posiciones. Hay crisis en la Iglesia y los cimientos de la fe se tambalean, tanto fue así que la crisis espiritual desembocó en el Cisma de la Iglesia.

Hay cambios en el antiguo sistema de gobierno de los estados y en las formas de vida y crisis política que, al término de la Guerra de los Cien Años, produce un cambio transcendental en el orden europeo: la sustitución del Imperio universal por los Estados territoriales de las monarquías autoritarias. Las consecuencias de la Guerra de los Cien Años se juntan con las oleadas de peste negra que se extendió por Europa, hay carestía de alimentos y se pasa hambre.

Respecto a la cultura y la espiritualidad, las convulsiones sociales, la presencia de la guerra como un hecho permanente y las duras oleadas de peste que merman Europa, inducen a la toma de posturas y sentimientos contrapuestos y extremos. La gente se hace crédula confiando en la venida de un Mesías salvador o bien del Fin del Mundo.

Vicente Ferrer Miquel nace en la ciudad de Valencia el 23 de enero de 1350 y muere en Vannes (Bretaña, Francia) en 1419, a los 69 años. Fue un predicador dominico, lógico, filósofo y taumaturgo. Pertenecía a una familia acomodada del "cap i casal" de la ciudad de Valencia. En febrero de 1367 ingresó en el convento de Valencia de la Orden mendicante de predicadores de Santo Domingo de Guzmán. En 1368 es enviado a cursar estudios de Lógica en el “Estudi General” de Barcelona (lo que hoy sería la Universidad).

Entre 1372 y 1376 nuevamente estudia en Barcelona materias como la Sagrada Escritura, Lógica, Filosofía y Teología, para continuar posteriormente estudios en Toulouse. De regreso a Valencia es elegido en 1379 prior del Convento de los Dominicos, pero al año siguiente renunció a dicho cargo.
Fue canonizado por el papa Calixto III en junio del año 1455, constando en las actas que hizo hasta 872 milagros. Multitud de ermitas y altares recuerdan en muchos rincones de la Europa occidental la cantidad de milagros, históricos o apócrifos, realizados por el santo.


San Vicente Ferrer, 1900, por Vicente Abad Navarro, ¿Castellón?

EL CISMA DE OCCIDENTE:
Período de la historia de la Iglesia Católica en que varios papas -hasta tres- se disputaron la autoridad pontificia (1378–1417). El "Cisma de Occidente" se debió principalmente a la rivalidad entre los cardenales franceses y los italianos. A la muerte de Gregorio XI en 1378 (pontificado de Avignon), se reunieron los cardenales residentes en Roma para elegir otro papa. El pueblo romano se manifestó en la plaza vaticana pidiendo un papa italiano, siendo elegido Urbano VI, con él regresaban los Papas a Roma después de casi tres cuartos de siglo en territorio francés.

Pero un grupo de cardenales franceses se alejó de Roma y publicó un manifiesto proclamando inválida la elección de Urbano VI, luego procedió a la elección de un nuevo papa, que tomó el nombre de Clemente VII, el cual fijó su residencia en Avignon. Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, terminó por apoyar a Clemente VII y éste delegó en Vicente Ferrer para intervenir a favor de sus intereses en el Reino de Valencia, donde ya se encontraba el delegado del papa de Roma, Urbano VI.

Al ocurrir la muerte de Urbano VI, los cardenales de Roma eligieron sucesivamente a Bonifacio IX (1389-1404), a Inocencio VII (1404-1406) y a Gregorio XII (1406-1415). Los cardenales de Avignon hicieron lo mismo a la muerte de Clemente VII, eligiendo a Pedro de Luna, aragonés, que tomó el nombre de Benedicto XIII. Ante la persistencia del Cisma, la mayor parte de los cardenales de Gregorio XII y Benedicto XIII convinieron -contra la voluntad de ambos pontífices- celebrar un concilio en Pisa en 1409.

El concilio de Pisa fue contraproducente, pues depuso a los dos papas (sin efecto) y eligió uno nuevo, Alejandro V, a quien luego sucedió Juan XXIII, con lo que hubo tres papas. El anhelo de la cristiandad de acabar con el cisma, se logró en el concilio de Constanza, al que dio todo su apoyo el emperador Segismundo. Por fin, el 11 de noviembre de 1417, se eligió a Martín V (de origen romano) a quien reconocieron todas las naciones de la cristiandad. En el mismo cónclave se depuso a los antipapas Juan XXIII y Benedicto XIII, y renunció voluntariamente a la tiara Gregorio XII.

Fray Vicente se vio envuelto en la pugna establecida con el Cisma de Occidente de la Iglesia Católica (1378-1417), donde no faltaron los intereses políticos. En un principio apoyará al papa de Avignon, Benedicto XIII (Pedro de Luna), aunque más tarde lo abandonará y apoyará al papa de Roma, Martin V, con el cual acabará el Cisma.

Entre 1380 y 1395, Vicente Ferrer, es encargado de diversas misiones diplomáticas encomendadas tanto por el rey de Aragón Juan I, como por Benedicto XIII (el Papa Luna). Durante este periodo viajará principalmente por el sur de Francia y norte de Italia. En 1394 fue elegido papa de Avignon Pedro de Luna como Benedicto XIII, y llamó a fray Vicente, pero éste no veía con buenos ojos el ambiente de la curia de Avignon.
En 1396 es llamado de nuevo por Benedicto XIII a la corte de Avignon, donde pasará dos años como confesor del sumo pontífice. Dedica además su tiempo en la predicación, compartiendo las ideas del entonces Papa Luna (que luego sería declarado antipapa).

Benedicto XIII, reconocido por Aragón, Navarra y Castilla (al fin y al cabo era aragonés), se retiró a Barcelona y después, en 1411, a Peñíscola manifestando, a pesar de su edad, una increíble actividad. En 1414 se reunieron en Morella el rey D. Fernando de Antequera (Fernando I de Aragón), Fray Vicente Ferrer y el Papa Benedicto XIII (Papa Luna) para tratar de solucionar el cisma intentando que renunciara Benedicto XIII. Resultando las negociaciones infructuosas.

Entonces Segismundo viajó a Perpiñán para reunirse con Benedicto XIII, pero no pudo vencer su intransigencia. Esto determinó a Castilla, a Navarra y a Aragón a abandonarle. En 1416 en Perpinyà (capital del Rosselló), Vicente Ferrer, leyó un documento por el que la Corona de Aragón se sustraía de la obediencia al Papa de Avignon. Benedicto XIII fue finalmente depuesto por el Concilio el 26 de julio de 1417. El 11 de noviembre de 1417 fue elegido Martín V como Papa de toda la Cristiandad. El Papa Luna regresó a Peñíscola sin haber renunciado al papado y donde permanecería, imperturbable en su postura, hasta que falleció en mayo de 1423, a los 96 años de edad.

Tras su muerte, los cardenales eligieron a un sucesor, recayendo el cargo en Gil Sánchez Muñoz, que tomó el nombre de Clemente VIII, último papa de la obediencia de Avignon hasta su abdicación en Martín V. La cual se produjo en 1429 en la villa de Sant Mateu.


Traiguera, retablo de Sant Vicent Ferrer.


EL COMPROMISO DE CASPE
Después de la muerte sin descendientes de Martín el Humano, en 1410, en la Corona de Aragón se produce un conflicto dinástico. En 1410 había fallecido sin sucesión el rey de Aragón Martin I el Humano, hasta entonces Rey de la Corona de Aragón, y varios pretendientes con derecho al trono rivalizaban por ser designados para cubrir la vacante. En 1411, el temor a una guerra civil estaba justificado, puesto que los poderosos de los reinos se hallaban divididos en urgelistas y trastamaristas, al punto que formaban parlamentos de signo opuesto para la elección de un nuevo monarca. En Aragón se instalaron una asamblea en Alcañiz con los trastamaristas y otra en Mequinenza con los urgelistas. En Cataluña se mantuvo la unidad de un solo parlamento, el de Tortosa, pero las divisiones internas lo hicieron inoperante.

En el reino de Valencia el enfrentamiento sería entre las familias rivales de los Centelles y los Vilarragut. En 1411, para resolver el problema sucesorio, se forman dos grupos antagónicos de parlamentarios valencianos que se reúnen fuera de la ciudad de Valencia para evitar conflictos entre ellos. Unos se juntan en Traiguera, son los antiurgellistas partidarios de Fernando de Castilla (la familia de los Centelles) y otros en Vinaròs, serán los afines a Jaume d'Urgell (el partido de los Vilarragut). El parlamento de Vinaròs, al no conseguir la unificación de criterios con el de Traiguera, solicitaron, sin éxito, ser admitidos al parlamento de los catalanes reunidos en Tortosa. Finalmente, los de Vinaròs tuvieron que declinar sus funciones en los compromisarios de Caspe (1412).
Por fin se llegó a la Concordia de Alcañiz  el 15 de febrero de 1412.

Vicente Ferrer llegó a Caspe en abril de 1412 y era el octavo compromisario por orden jerárquico, pero fue el primero, tal vez por su prestigio y peso moral en emitir el voto, y seguramente esto fue decisivo para el futuro de la Corona de Aragón y de la futura España. Su voto fue a favor de Fernando de Antequera y tras él, su hermano y otros cinco compromisarios de Aragón y Valencia hicieron lo propio votando también por Fernando. Siendo elegido finamente Fernando, el primer monarca de la Corona de Aragón de la dinastía castellana de los Trastámara.
La designación de Fernando de Antequera correspondió así al apoyo de Benedicto XIII y sus representantes: el cartujo Bonifacio Ferrer y el dominico Vicente Ferrer, y a la burguesía barcelonesa.
Se hicieron documentos notariales de las deliberaciones de Caspe, que fueron leídos solemnemente el 28 de junio de 1412, después de un sermón de San Vicente. La sentencia fue muy celebrada en Aragón, menos en Valencia y mucho menos en Cataluña. Este descontento trató de paliarlo San Vicente con un nuevo sermón exaltando las virtudes y dotes de gobierno de D. Fernando.


PREDICACIONES
Fray Vicente viajaba siempre a pie por todos los lugares, sin equipaje ni dinero. En 1399 consta que su labor principal era la predicación itinerante. Para entonces ya se había desligado del Papa Luna y se dedica a una misión de evangelización sobre los infieles y herejes en Suiza, Holanda, Francia e Italia, y predica para la conversión de los judíos y musulmanes en Granada y todo el Reino de Valencia.

Finalizado el Compromiso de Caspe continua con su labor de apostolado por la Corona de Aragón, estuvo en Alcañiz, Castellón, Lucena, Lérida, Balaguer, Sagunto, Valencia, San Mateo, Traiguera, Catí, Morella, Tortosa, Mallorca, Tamarit, Daroca y un largo etc. Durante su predicación y la época que le toco vivir, el problema de la coexistencia de judíos y cristianos no estaba totalmente resuelto.
Durante 1410 estuvo predicando en Xàbia, en Llíria, y en el municipio de Villar del Arzobispo. Antes de que acabase el año también predicaría en Tortosa, en los pueblos del Maestrat y en varias comarcas de Valencia. Desde enero de 1411 y durante todo el 1412 proclamaría sus sermones por el reino de Castilla con masiva afluencia de oyentes. En 1413 le vemos ejerciendo su apostolado en Valencia y Mallorca.

También Catí puede enorgullecerse de ser otro de los pueblos en los que predicó Vicente Ferrer. Queda constancia que Fray Vicent, bajó desde Morella a Catí el mes de mayo del año 1410; aquí predicó y se hospedó, dirigiéndose luego por la actual ermita de su nombre a la villa de San Mateo y desde allí hacia Borriol. Además están documentadas algunas de sus pernoctaciones en el ermitorio de Vallivana (término de Morella). A finales de agosto de 1413, se escucharon sus sermones en Sant Mateu y en Traiguera, en esta población dio su bendición a la fuente que está situada a la salida de la población, en el antiguo camino de Tortosa.

En Tortosa participó en la conocida como Disputa de Tortosa que comenzó en 1413. Escribe un tratado contra los judíos, alegando que moros y judíos debían vivir en lugares separados y cerrados, y no podían mezclarse con los cristianos, ni personal ni profesionalmente, o sea que propugnaba una segregación racial e ideológica.
Y ya, por fin, En 1414 el taumaturgo Vicente se halla en la localidad de Morella, durante la entrevista con el Papa Luna y el Rey Fernando. (Leyenda del niño cocinado)


Vinaròs, carrer de Sant Vicent (imagen escultórica de yeso, bulto redondo).

EL ÁNGEL DEL APOCALIPSIS
Vicente Ferrer pertenecía todavía al mundo medieval, tradicional, cuyas convulsiones dejaban entrever el cambio hacia unas nuevas teorías humanistas. Vicent Ferrer no era un predicador divertido ni de retorica ampulosa ni amigable, pero sí poseía una dicción envidiable, era grandilocuente y expresivo en sus discursos, siempre estaban acompañados de su elevado tono de voz y de una exagerada gesticulación. De tal forma se manifestaba en sus sermones que su mensaje se hacía comprensible hasta para la gente que no conocía su idioma.
Otro factor a su favor fue que el tema en que más insistía cuando predicaba era el Juicio de Dios que espera a todo pecador con la consecuencia del eterno infierno. La gente lo llamaba "El ángel del Apocalipsis", por el dramatismo con el que continuamente recordaba a los oyentes el castigo en el Juicio Final, repitiendo sin cansarse el aviso de la eterna condenación que infundía terror entre el público oyente.
Sobre el temor que transmitía San Vicente en sus sermones, transcribo la opinión de un amigo muy allegado, ya jubilado, que cuenta sus vivencias de la época de niño (década de 1950) en que estuvo pasando largas temporadas en el pueblo de Traiguera durante la celebración de la fiesta del santo: El
Sant Vicent entranyable de les estampetes, m'agrada molt, fa cara de bondadós i això no correspon amb els sermons amenaçadors i apocalíptics amb que, diuen, convertia a tothom. Encara recordo la festa del sant a Traiguera que la processó anava al carrer del titular on hi havia un taulellet molt gran que jo mirava espantat, i el capellà fent un sermó in situ que tremolaven les parets. Pots pensar les conseqüències que això  tenia a un xiquet de 8 o 10 anys.

EL AGUA
La tradición oral de los puebles conserva numerosos milagros que hizo San Vicente para paliar el tema de la sequia que afligía a sus habitantes, pues los pozos de agua que señaló y bendijo san Vicent Ferrer, nunca se secaron. Es lo que se afirmaba de manantiales y acuíferos en Traiguera, Catí, Morella, Cervera del Maestre, Navajas y Agullent, la Font de Quart en la Vall de Segó, y las de la Font de Sant Vicent en Llíria y en Villar del Arzobispo.

Tanta insistencia en santificar el tema del agua se debe a que, ante el arraigo de antiguas costumbres paganas y la persistente memoria de ancestrales ritos que daban a las fuentes virtudes sobrenaturales, la Iglesia no tuvo más remedio que cristianizar el culto a esos surgimientos de agua, a los que se les atribuían maravillosas propiedades curativas. Aunque el cristianismo no logró suprimir del todo el culto ancestral a las  fuentes.

De la necesidad de la Iglesia de santificar los manantiales de agua, proceden las historias sobre los hallazgos de imágenes de vírgenes en ciertos acuíferos y supuestas bendiciones de santos en pozos y fuentes, con la intención de asignar a estos lugares un origen cristiano, convirtiéndolos de esta forma en advocaciones marianas de las denominadas “Vírgenes encontradas” o de los santos autores del milagro. En el caso de las Vírgenes, éstas fueron adoptadas como patronas de las poblaciones donde se realizó el descubrimiento, siendo el origen de las fiestas cívicas y religiosas en cada municipio donde tuvo lugar el hallazgo.


San Vicente Ferrer, año 1971, panel de azulejos mural L'Altar del Pilar, Valencia.


ICONOGRAFÍA
Una de sus más populares imágenes iconográficas en hornacinas y retablos se basa en la representación en actitud de predicar. Vestido con el hábito blanco y capa negra de los Dominicos, levantando el brazo derecho con el dedo índice extendido en actitud de predicar. Sobre su persona aparece una filacteria con la inscripción “TIMETE DEUM ET DATE ILLI HONOREM”, que podría traducirse como “Temed a Dios y dadle gloria”. En realidad la frase está tomada del Apocalipsis de San Juan y es un texto que San Vicente solía usar al comienzo de sus tremendos sermones.
San Vicente Ferrer dejo varias obras escritas pero ninguno de sus sermones, todo lo que se sabe de ellos fue redactado por las personas del séquito que le acompañaba. La lengua era la materna (valenciano o catalán).
Era un orador hábil, inteligente y con estudios superiores, y seguramente tendría una memoria portentosa. Dominaba la oratoria de masas con una claridad y fluidez fuera de lo común. Poseía además una gran elocuencia y dotes de persuasión. Su obsesión era la conversión y la penitencia.
Su labor misionera cubrió el territorio de Flandes, Francia, Italia y Suiza, y fue especialmente intensa en su Reino de Valencia natal y en toda la Península.
Cuando predicaba era entendido por la mayoría de la gente, aunque no hablasen su idioma, porque era muy expresivo y gesticulaba en sus sermones. Usaba mucho de exclamaciones e interjecciones, también se ayudaba de metáforas y neologismos. Empleaba diminutivos y palabras de la ciencia política y la escolástica. Su léxico era integrador.
Frases populares y lenguaje coloquial. Diríamos que fue un gran actor teatral que describía con gran realismo los tormentos del infierno.

Su prestigio  y dotes de predicador los puso al servicio de Pedro de Luna, después Benedicto XIII, al que defendió con entusiasmo consiguiendo la obediencia de la corona de Aragón a los papas de Aviñón.
Fue confesor del Papa Luna (Benedicto XIII) y confidente de altos cargos del pretendiente a la corona Fernando, de la casa castellana de Trastámara.
Era un personaje de talante conservador, sincero con sus creencias, casi un místico, que no daba concesión a los herejes. Obraba por convencimiento propio, el caso es que no se enriqueció ni ocupó altas jerarquías, ni eclesiásticas ni civiles.

Vivió una época de crisis espiritual (Cisma de la Iglesia) y supersticiones. Hambre y muerte con oleadas de Peste negra. Guerras y destrucciones: Guerra franco-inglesa de los 100 Años (1328-1475) que afectó al reino de Castilla, batalla de Nájera 1367. Por el dominio del territorio francés y las rutas marítimas y mercantiles del noroeste europeo.
Desempeñó un papel fundamental en el Compromiso de Caspe, siguiendo las directrices de su Superior, el Papa Luna. Influyó sobre las clases dirigentes.
En 1416 en nombre del rey Fernando de Antequera, los estados de la Corona de Aragón abandonaron la causa aviñonesa.