miércoles, 16 de noviembre de 2011

Panel de la calle San Cayetano, Vinaròs

Vinaròs, Panel de San Cayetano. Original de 1880-90, copia del año 2001.    

CALLE DE SAN CAYETANO (VINARÒS)
La fotografía corresponde al retablo de azulejos situado en la calle de San Cayetano en Vinaròs, y donde se representa al santo italiano homónimo (1480-1547) con el mar de fondo y unas cuantas barcas a su alrededor. Aunque en su biografía no aparece ningún dato propio que tenga relación con el mar, ni con los navegantes o los marineros, por lo que el tema marítimo del cuadro habrá sido debido a un convencionalismo del autor de la estampa. Se trata de un cuadro devocional del año 2001, formado por un conjunto de 4 x 3 azulejos cuadrados policromos, o sea doce piezas de 20 x 20 cm. de lado. Rodeado por un bocel (moldura convexa) de fondo amarillo y con doble filete naranja. Despiece impar y regular. Policromía: azul, amarillo, naranja, violáceo, marrón y negro.

Composición e iconografía: Situado en una hornacina, los azulejos se hallan sujetos directamente sobre la pared. Se trata de una excelente reproducción del antiguo retablo del año 1880-1890, realizada por la artista pintora Dª Lola Torres durante el año 2001 y gracias a la campaña de recuperación de retablos cerámicos llevada a cabo por la Fundación Blasco de Alagón. La figura de San Cayetano con los brazos extendidos y mirando al cielo. Lleva vestimenta o hábito marrón oscuro y un collar y medallón dorados, con las iniciales IHS (Jesucristo). Un halo luminoso rodea su cabeza. A sus pies aparece el cetro y la corona. El santo está situado sobre una loma, a un tercio el horizonte marino en el cual aparecen dos barcas a lo lejos a la izquierda y una de pesca más cercana a la derecha (todas de vela). Debajo de la imagen aparece la inscripción SAN CAYETANO.


Imagen antigua original de la hornacina de azulejos situada en la calle de San Cayetano en Vinaròs. Cerámica fabricada en la ciudad de Onda, entre los años 1880-1890.

UN POCO DE HISTORIA
San Cayetano nació en Vicenza el año 1480 y murió en Nápoles en 1547. Estudió derecho en Padua y, después de recibida la ordenación sacerdotal, en 1524 instituyó en Roma la sociedad de clérigos regulares llamada Congregación de los Teatinos (Orden Teatina de Clérigos Regulares). Con el fin de promover el apostolado y la renovación espiritual del clero, sus otros objetivos eran el cuidado de los enfermos y el uso frecuente de los Sacramentos. Esta sociedad religiosa se propagó luego por el territorio de Venecia y el reino de Nápoles. Cayetano se quedó predicando en Nápoles y en ocasiones tuvo que enfrentarse con laicos y religiosos que predicaban el calvinismo, el luteranismo y otras herejías. También fundó los "Montes de Piedad", establecimientos de crédito y préstamos, para liberar de la miseria a los pobres. En sus últimos años de vida abrió hospicios para ancianos y fundó hospitales. Fue canonizado en 1671 por el papa Clemente X. La devoción a San Cayetano, se difunde en todo el reino de España principalmente a partir del primer cuarto del siglo XVII, con la llegada de un prelado de la curia romana (Monseñor Adam Makowski) a la corte de Felipe IV, quien promoverá la primera fundación teatina en Madrid durante 1629. La devoción específica al santo, llega a Vinaròs a través de las estrechas relaciones comerciales establecidas entre el puerto vinarocense y el de  Nápoles, consecuencia de la intensa actividad comercial que hubo aquellos años con Italia.


Detalle del cuadro de San Cayetano, recuperado del original de los años 1880-1890.












martes, 15 de noviembre de 2011

Retablo de la calle Santa Ana (Vinaròs)

Panel original de azulejos de la calle Santa Ana (año 1803) que estuvo en su lugar de origen hasta 1998.

RETABLO DE SANTA ANA (VINARÒS)
Ubicado hasta principios del año 1998 en la calle de Santa Ana, nº 12. El original desapareció, siendo sustituido por el actual, una copia del anterior pero de ejecución muy tosca. El antiguo se encontraba colocado verticalmente en una hornacina rectangular sobre la fachada de la vivienda. Despiece: plafón de 4 x 3  (12 azulejos cuadrados) de 20 x 20 cm. de lado.
Composición e iconografía: Imagen de Santa Ana, madre de la Virgen María, vestida con túnica, capa y una toca sobre la cabeza, acompaña a María niña sujetándola del brazo con su mano derecha, ésta viste una sencilla túnica y una capa. Lleva un libro en la mano izquierda (según la iconografía tradicional Santa Ana enseñó a leer a la Virgen). En el ángulo superior izquierdo la paloma (el Espíritu Santo) ilumina las figuras. A los pies aparece la inscripción AÑO S. ANA 1803.
En la representación actual, el perímetro del cuadro lo forman un listón de color naranja con orla de hojas de olivo en espiga de color verdoso (este tipo de orla se empezó a utilizar a principios del XIX), rematado por una cenefa perimetral de cerámica con resalte ondulado de color verde. Policromía de la escena: colores azul, verde, amarillo, naranja, ocre, rojo.
El modelo está tomado de una estampa de la época que guarda similitud con el dibujo de los Gozos a Santa Ana del Convento de las Carmelitas Observantes de Valencia. El plafón original fue fabricado en las factorías Disdier de Valencia, el año 1803, el actual (el nuevo) se halla ubicado en el mismo lugar que el anterior, y debió ser realizado en algún taller de Onda hacia 1997. A finales del siglo XVIII, Marcos Antonio Disdier adquirió un conjunto de fábricas valencianas de cerámica de serie, creando las llamadas Reales Fábricas de Azulejos. Disdier fue autorizado en 1795 a utilizar la denominación de “Real Fábrica”, y la hizo extensiva a todos los locales que poseía. Estas instalaciones se convirtieron en la más importante factoría de cerámica de la ciudad de Valencia hasta el primer cuarto del siglo XIX.

HISTORIA DE LA CALLE DE SANTA ANA
A partir del siglo XVI, con el paulatino aumento de la población, en los extramuros del primitivo núcleo urbano crecieron arrabales de forma constante hasta el siglo XVII. Uno de ellos fue el arrabal de Santa Ana, donde se había establecido el gremio de los Tejedores y que daría nombre a la calle pues Santa Ana era su patrona.
La cofradía de los Tejedores fue fundada en el año 1579, aunque según la documentación ya existía el gremio desde unos años antes. Poseían altar en la iglesia Arciprestal, todavía existente, con el zócalo revestido de azulejos del siglo XVIII fabricados en Valencia, de estilo Rococó (periodo de la rocalla) y con dos recuadros centrales representando instrumentos propios del oficio de tejedor de aquella época (una devanadera y un telar).

Vinaròs, retablo actual de Santa Ana, copia del original fabricado en Valencia


Retablo de Santa Ana, Valencia, siglo XVIII

lunes, 14 de noviembre de 2011

Retablo de San Miguel Arcángel en Vinaròs

Autor del texto y fotos:
CARLOS CATALÁN FONT
Vinaròs, octubre 2011


Retablo de San Miguel Arcángel en Vinaròs.


RETABLO DE SAN MIGUEL
Situado en la calle de San Miguel nº 8 de Vinaròs, sobre el portal de la casa que hay enfrente de la calle Santa Mónica y protegido por una pequeña hornacina. Antiguamente toda esta zona formaba parte de un barrio con estrechas e irregulares callejuelas las cuales conformaban uno de los arrabales (ravals) de la Villa cuando ésta tuvo un crecimiento tentacular a través de los principales ejes camineros. Este raval se fue incorporando al entramado urbano a partir del último cuarto del siglo XVIII.

El retablo devocional está compuesto por un plafón rectangular de 3 x 3 azulejos, de los cuales los tres centrales perpendiculares son cuadrados de 20 x 20 cm. de lado, y los seis de los lados izquierdo y derecho miden 20 x 15 cm. de lado, aproximadamente. Se halla ubicado en una hornacina con tejadillo semicircular. Su perímetro acaba con el dibujo de un listón que imita un marco de madera, el cual a modo de orla, rodea el cuadro dibujando un filete de color amarillo y naranja para conseguir brillos y sombras.

La composición muestra a San Miguel con grandes alas, vestido con indumentaria militar como la de los soldados romanos: coraza con peto, espaldar y una capa o clámide; calzado con borceguíes y armado con una espada alzada en la mano derecha con la intención de golpear al demonio que aparece abatido en el suelo rodeado de llamas y humo. A los pies de la estampa se puede leer la inscripción SN. MIGUEL ARCANGEL.

La imagen sigue el estereotipo generalizado de los grabados que se utilizaban para representa a San Miguel desde el siglo XVII. Policromía colores azul, verde, rosa, marrón, rojo y amarillo. El presente se supone que es manufactura de Onda y su datación posiblemente del primer cuarto del siglo XX. Advocación: es un ángel que nos defiende de los males en general y del demonio en particular, y junto a San Cristóbal, también se considera el protector de la salud. Fue un santo de fuerte arraigo en la población de Vinaròs desde antiguo.

Una anécdota referente a los paneles cerámicos de "les capelletes de carrer" Se trata de la dedicada a Santa Mónica y a esta de San Miguel. Cada una de ellas esta situada en las calles dedicadas a esos santos. Dichos paneles no sufrieron ningún desperfecto con motivo de la guerra civil del 36 y según me relata Juana Mariano Fontanet (dicha señora fue durante muchos años la cocinera del colegio público Ntra. Sra. de la Misericordia), la cual ha residido casi toda su vida en la calle Santa Mónica, al lado mismo de la casa donde está la capilla de la santa, que su padre, al inicio de la guerra, blanqueo con cal las dos capillitas (la de Santa Mónica y la de San Miguel) y éstas quedaron totalmente ocultas, pasando inadvertidas y se pudieron salvar de la destrucción de la guerra. Aunque existen otras capillas de la ciudad que también se libraron de la barbarie por motivos diferentes. (Salvador Oliver Foix, 4-noviembre-2011)


ICONOGRAFÍA
San Miguel es el Príncipe de los ángeles fieles al Señor y la Biblia lo nombra tres veces. Igual que a Gabriel y Rafael se le apellida Arcángel en un sentido puramente genérico (más que simple ángel). Defensor del pueblo de Israel en la Antigua Ley y protector de la Iglesia en el Nuevo Testamento. Príncipe de los ejércitos celestiales, guerrero victorioso en las luchas cósmicas contra Satanás -el espíritu rebelde, el soberbio Ángel de la luz-, donde cada uno manda un ejército de ángeles. En la batalla vence Miguel y el Dragón de las tinieblas es sepultado en los infiernos.

De esta visión se derivan las imágenes medievales del guerrero de alas brillantes con cincelada coraza y una capa sobre los hombros, al que no le falta la espada o lanza para destruir al dragón-demonio, el cual yace vencido a sus pies. También la devoción popular le considera como pesador de las almas, y así le vemos en curiosas miniaturas de la Edad Media, con la balanza de la justicia divina en las manos rescatando del infierno las almas de los fieles, pues según la antigua tradición, San Miguel tomará parte en el Juicio Final.

Las imágenes de los tres Arcángeles contienen una iconografía característica según la misión asignada a cada cual. Así pues, al arcángel San Miguel se le representa como un ángel con vestimenta de general romano, con escudo y espada (o lanza) en sus manos, y una actitud amenazando y pisando a un demonio o dragón, que se encuentra postrado a sus pies. Hoy día el Arcángel San Miguel se mantiene fiel a su misión de patrono de la Iglesia. Príncipe de los ángeles fieles al Señor, en la Sagrada Escritura aparece en el Libro de Daniel, en la Epístola del Apóstol Judas y en el Apocalipsis. La humildad y la fidelidad procuraron a San Miguel una gloria eterna, y el orgullo precipitó a Lucifer y sus cómplices hacia los abismos infernales.

Es el Jefe de los Ejércitos de Dios en las religiones judía, islámica y cristiana (Iglesias católica, ortodoxa, copta y anglicana). Es patrono de los artistas; personal de emergencia médica; radiólogos; oficiales de policía; fuerzas de seguridad; guardias municipales; soldados; paracaidistas; marineros; enfermos; personas en trance de muerte; esgrima; verduleros; tenderos; panaderos; fabricantes de sombreros; caballeros; fabricantes de espadas. Además de protector contra los peligros del mar y en las batallas. Francia lo eligió como ángel tutor, Luis IX creó en su honor la Orden de San Miguel y Rusia también lo tuvo como patrón. La fiesta de San Miguel se celebra el 29 de septiembre.



Retablo de azulejos representando a San Miguel Arcángel como protector de la ciudad, en una calle de Forcall (Castellón).



Paneles de azulejos de San Sebastián (Vinaròs)

Autor texto y fotos:
CARLOS CATALAN FONT
Vinaròs, 04 de noviembre de 2011


Retablo de Sant Sebastià, Vinaròs, calle Sant Joan nº 3.


PANEL DEL MARTIRIO DE SAN SEBASTIÁN (VINARÒS)
Retablo urbano devocional de cerámica con la figura de San Sebastián mártir, que está colocado sobre la fachada de la casa número 3, en la calle San Juan de Vinaròs. En el siglo XVI esta calle era conocida como carrer del Alfac y aquí se encontraba la primera casa del Consell y junto a ella el primitivo Horno de la población. Parece ser que en dicha calle también se edificó el primer templo cristiano en el siglo XIII. Conserva una curiosa ventana renacentista originaria de la antigua Aula de Gramática establecida en el siglo XVI. Tras el derribo de la antigua casa el plafón de San Sebastián fue respetado por su propietario quien lo situó en la fachada de la nueva vivienda, sobre la puerta de entrada. Este panel cerámico data de entre 1760 y 1770, y según la tradición siempre ha estado colocado sobre esta misma casa.
La escena del martirio se ubica sobre una verde loma con un gran tronco de árbol en primer término, donde está atado el santo, tras este paisaje aparece el mar como fondo, con unos barcos navegando en la línea del horizonte. A la derecha del cuadro hay una casa junto a una torre defensiva, que podrían representar a la Villa. San Sebastián es uno de los patrones de Vinaròs y aparece como tal documentado desde el siglo XV junto a San Roque, San Fabián y San Jaime, todos ellos santos protectores contra las epidemias de peste.

Detalle del retablo con la leyenda del milagro.

La composición del mural está formada por doce azulejos policromos (4 x 3) de los cuales los nueve primeros son cuadrados de 21 x 21 cm. y los tres últimos son rectángulos de 21 x 11 cm., cuyas características de estilo y composición corresponden al siglo XVIII, pudiéndose datar aproximadamente entre 1760 y 1780. Está fabricado en Valencia capital. El modelo procede de una estampa xilográfica del repertorio de la imprenta Laborda de Valencia, tanto la figura principal como las armas de la izquierda y el ángel que porta los símbolos glorificadores (corona de laurel y palma).
Muestra a San Sebastián atado al árbol, con saetas clavadas en el brazo, pecho y pierna. Arriba, a la izquierda, un ángel lo corona con laurel. A sus pies vemos un escudo, que se apoya sobre un yelmo y un estandarte, con la inscripción siguiente: LA IMAGEN / DE ESTE SANTO QUE / SE VENERA EN LA HERMITA EN / ESTA VILLA / SEGUN TRADI/ SION SE HIZO EN / ESTA CASA POR / MANOS DE ANGEL / EN TRAGE DE / PEREGRINO, que hace referencia a la leyenda de la autoría de la imagen de San Sebastián, que según la tradición popular, en el año de 1416, esculpieron tres peregrinos que llegaron a Vinaròs, los cuales tras ser hospedados en aquella casa y obsequiados por los vecinos con una hogaza de pan y una jarra de vino, recompensaron a sus benefactores con una imagen tallada de San Sebastián. Esperando los vecinos a la puerta, al cabo de tres días encontraron la estancia vacía, con la comida intacta y la imagen del Santo realizada. En memoria de dicha tradición, se colocó el plafón que podemos contemplar actualmente.


Panel con San Sebastián. Originalmente en la calle San Cristóbal de Vinaròs (colección privada)


SAN SEBASTIÁN
PANEL DE AZULEJOS (COLECCIÓN PRIVADA) 1880-1890.
Representación de San Sebastián no demasiado común, ya que se dibuja como una persona bastante mayor y con una visible calvicie, tampoco se distingue ninguna flecha clavada en su cuerpo, por lo que respecta a la posición del santo atado a un tronco de árbol (una encina) y el paisaje de relleno sí cumple con los estándares a los que estamos más acostumbrados a ver. Para distinguirlo como una imagen sagrada solamente lleva la aureola luminosa detrás de su cabeza, por lo demás parece tratarse de un personaje vulgar.
Estampa enmarcada mediante un bocel sombreado que da sensación de un marco de madera. El listón superior y de la izquierda con marrón anaranjado y dos trazos rectilíneos de negro manganeso, mientras que los otros dos listones, derecha y abajo, supuestamente receptores de la luz, mantienen un raspado de dos delgadas líneas blancas paralelas, que sugiere el brillo del oro que decoraría el marco de  madera recreado.
El paisaje: La representación del paisaje es muy similar a la de otros paneles de santos de la misma fábrica, se puede decir que todos los de este tipo han salido de los mismos talleres y toman un patrón o modelo estándar (igual que la moldura del marco) siguiendo el uso común de una fórmula paisajística con tres planos diferenciados; el primero una zona a contraluz con montones de tierra y hierbajos de intenso color marrón negruzco; el segundo plano en tonos más claros ocres y amarillos con la sombra del santo proyectada sobre el suelo y detrás una hilera de hierba -a modo de línea del horizonte- y la silueta de dos árboles pintados en diferentes tonalidades de verde; y el tercero con unas montañas lejanas en color violáceo muy tenues. La delicadeza de las montañas se obtiene mediante una aguada de manganeso.
En la parte superior del cielo unas suaves pinceladas difuminadas de azul celeste claro sirven para dar profundidad espacial al cuadro. El dibujo es de una buena calidad, los herbajes del primer y segundo término son característicos del taller que pintó estos retablos. Existe un propósito de iluminación verosímil manifestado por una leve sombra proyectada por el cuerpo del santo hacia la derecha de la composición. A pesar de ello la imagen resulta rígida y convencional; el trazo sigue un mismo patrón de fabricación en serie de estos pequeños retablos devocionales, con una indefinición estilística propia del eclecticismo vigente en el periodo en que fueron realizados (años 1880-1890 c.). En la uniformidad de estas pinturas solamente se individualizan los símbolos que identifican al santo o santa correspondiente.
Época/cronología: último cuarto del siglo XIX. Fabricado en talleres de la ciudad de Valencia. Medidas de los azulejos: dos de 20 x 20 cm. y cuatro de 20 x 10 cm. Medida total del panel: 40 x 40 cm. (dos azulejos enteros en el centro y cuatro medios azulejos en los costados). Técnica: pintura sobre fondo estannífero liso y decoración con estarcido, raspados, esponja para carnaciones. Colores: amarillo, marrón anaranjado, marrón oscuro, negro de manganeso, verde oliva, azul celeste, azul ultramar y rojo, con tonos claros y oscuros.



domingo, 13 de noviembre de 2011

Retablos cerámicos de San José (Vinaròs)

Autor del texto y fotografías:
CARLOS CATALÁN FONT
Vinaròs, 19 de septiembre de 2011


Retablo de San José, en la avenida de Zaragoza de Vinaròs.

RETABLO DE SAN JOSÉ SITUADO EN LA AVDA. ZARAGOZA DE VINARÒS
Panel de azulejos ubicado en el vértice de un cruce de dos caminos (la carretera Nacional 232 y el camino de la Cruz de San José), apoyado sobre la pared que forma esquina con dichos viales, en el lugar conocido como Raval de Càlig o avenida de Zaragoza. Despiece 3 x 3 azulejos cuadrados, con una cenefa perimetral de acabado imitando un marco de madera. Medidas de las baldosas: 20 x 20 cm. de lado. La parte superior del cuadro dibuja un arco con decoración floral en los dos ángulos. Fabricado en los hornos de Onda. Técnica: azulejo esmaltado, dibujo estarcido y pintado a mano. El retablo original fue destruido durante la guerra civil y el actual que lo sustituye es una manufactura del año 1940 c.

Antiguamente hasta aquí llegaba la procesión en el día de San José, cuya tradición fue perdiéndose hasta la total desaparición a partir del momento en que se hizo el desvío de la Ctra. Nal. 340. Junto a este retablo se encontraba una cruz de madera que se eliminó al construirse la ampliación de la carretera Nal. 232, en la década de 1960. Mientras duraron las obras de dicho vial, el panel de azulejos fue desmontado por los vecinos con sumo cuidado, guardado en cajas de madera y vuelto a poner en su sitio original cuando finalizó el nuevo trazado de la carretera N-232.

Panel cerámico de San José (colección particular de Vinaròs). Foto: Alfredo Gómez

Hace años en la gran mayoría de imágenes de San José lo pintaban muy mayor, calvo, con barba muy larga y blanca, al lado de la joven Virgen y del niño Jesús. El motivo de estas representaciones de un San José anciano, tiene principalmente dos causas: La primera es que sobre José, los datos que se tienen, provienen de una leyenda de los Evangelios Apócrifos no reconocidos como oficiales por la Iglesia Católica, que nos cuenta que era un hombre mayor y viudo que tenía seis hijos de un anterior matrimonio. La segunda es por el recelo de los teólogos a presentar un matrimonio virginal, zanjando la discusión en la imposibilidad del anciano San José de tener deseos de un casado.

A través de los siglos, la figura de San José quedó en la sombra, no tuvo culto ni representaciones, patronatos ni templos, su papel en la vida de Cristo era meramente utilitario. Hasta que los Carmelitas difundieron su culto y leyendas, y los Dominicos y Franciscanos lo incluyeron en su propio calendario. La devoción a San José halló su esplendor en el siglo XIX, cuando se fundaron muchísimas cofradías, templos y santuarios bajo su advocación. En 1870 fue proclamado Patrono de la Iglesia. Actualmente San José es por excelencia el patrón de los carpinteros, ya que ejerció esta profesión según nos narra el Evangelio de Mateo (Mt. 13,54-55) y por extensión, lo es también de todas aquellas personas que trabajan en oficios manuales.

San José, colección privada, Vinaròs. Autor: Juan Ortiz. Cronología: 1880-1890 c.

RETABLO DE SAN JOSÉ (CALLE SAN CRISTÓBAL, VINARÒS)
Despiece del plafón: 3 x 2,5 azulejos. Observaciones: Está basado en un grabado de Tomás López Enguídanos (Valencia, 1775 – Madrid, 1814) a partir del dibujo de su hermano Vicente López. Probable el autor del plafón cerámico sea el pintor Joan Ortiz i Álvaro, siendo la biografía de este artista prácticamente desconocida, aunque se sabe que estudió en la escuela de BBAA de San Carlos en Valencia. Cronología próxima al último tercio del siglo XIX. Originalmente estaba situado en una casa de la calle San Cristóbal en Vinaròs construida durante la década de los años 1880-1890.

Manufactura de la ciudad de Valencia, posiblemente está elaborado en la fábrica de Josep Fos Carbonell, pero en la época en que estuvo regentada por Luís y José Gastaldo, la cual mantuvo la producción desde 1847 hasta 1887. También podría corresponder a la fábrica del Pilar de la Font d’En Carròs, población situada en el sureste de la provincia de Valencia, en la comarca de la Safor, la cual funcionó durante veintiséis años, desde 1860 hasta 1886, y donde el pintor Joan Ortiz i Álvaro trabajó durante algún tiempo. Se trata de una pieza de gran calidad artística, con una técnica y estilo depurados, y en muy buen estado de conservación.

Es idéntico al retablo de San José que se localiza en la población de Gorga, en la calle Mayor nº 21. Gorga es un municipio de la comarca del Condado de Cocentaina, en la provincia de Alicante. Ambos retablos cerámicos poseen características comunes y multitud de paralelismos, siendo más grande el de Gorga (despiece 5 x 3) y comparándolo con el de Vinaròs, éste parece un recorte del primero.
 
 
Imagen de San José. Origen fabricación: Valencia. Cronología siglo XIX. Fachada del Cortijo de San José de Prunes. Jerez de la Frontera. Cádiz. Despiece: 4 x 3 azulejos. Medidas: 0,45 m. x 0,60 m. (aprox.). La pieza número 11 (numeramos de izquierda a derecha y de arriba a abajo), se encuentra mal colocada. Sigue el mismo modelo iconográfico de nuestro retablo, coincidencia con los patrones (grabados) utilizados para su confección con pequeños cambios. Fotografías: José y Agustín García Lázaro. (Fuente: Retablo Cerámico, http://www.retabloceramico.net/)




sábado, 12 de noviembre de 2011

Dos retablos de la Virgen del Rosario (Vinaròs)

Retablo Mare de Déu del Rosari, en una vivienda particular de la calle San Cristóbal en Vinaròs.
(inédito hasta la actual publicación)
NTRA. SRA. DEL ROSARIO
En la religión católica, la mediación ante Jesucristo-Dios se reserva de forma directa a la Virgen que ofrece instrumentos físicos tangibles de salvación, por ejemplo un rosario (la Virgen del Rosario), o un escapulario (la Virgen del Carmen). También cumple la Virgen como modelo de identificación materno-filial, así se refleja con el trato como “madre nuestra” en la mayoría de oraciones. La devoción a la Virgen del Rosario se remonta al siglo XIII. Según la tradición, en 1218, la Virgen se presentó ante santo Domingo de Guzmán y le entregó un rosario que el Santo utilizó para realizar sus predicaciones contra la herejía albigense, dejando el encargo a los religiosos de su Orden de generalizar su uso.
La devoción específica a Santo Domingo de Guzmán y a Ntra. Sra. del Rosario llega a Vinaròs a través de las estrechas relaciones comerciales establecidas entre el puerto vinarocense y el de Nápoles, consecuencia de la intensa actividad comercial marítima con Italia. Así pues, gracias a la influencia italiana, se difundieron el culto a Santo Domingo, a la Virgen del Rosario y también a San Cayetano, como santos recientes, novedosos y proclives a hacer gran cantidad de milagros. El 22 de julio de 1570 el dominico vinarocense Cosme Gombau, fundaba la Cofradía de la Exaltación del Nombre de María bajo la Advocación del Rosario. Esta devoción fue difundida por la Orden de los Dominicos a partir de las revelaciones de Santa Brígida. El destacado protagonismo de la Cofradía del Rosario se hizo patente con la decisión del Concejo de la Villa de Vinaròs de poner la calle mayor bajo el patrocinio de Santo Domingo de Guzmán y la calle perpendicular a ésta, que era el acceso al antiguo Ayuntamiento, bajo la tutela  de Ntra. Sra. del Rosario, calle que antes era conocida como de la Carnisseria o de l’Arc (también del Portalet). (Xavier Palomo, 2008, Fonoll, Amics de Vinaròs)


ICONOGRAFÍA DEL RETABLO
Las primeras representaciones de la Virgen del Rosario utilizadas por los dominicos eran una variante de la Virgen de Misericordia, si bien éstos sustituyeron a los orantes bajo el manto de la Virgen (los donantes que habían costeado el retablo), por las imágenes de los santos de su Orden colocados a ambos extremos del mismo, dando al cuadro una apariencia triangular. En este caso, la Virgen y el Niño Jesús entregan sendos rosarios a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Dominicos, y a la primera entre las santas dominicas: Santa Catalina de Siena, representada con corona de espinas, tal como se hallan en el retablo que estamos describiendo. Otro tipo iconográfico nos muestra solamente a la Virgen coronada, con el Niño en brazos, éste con o sin corona, y con el santo rosario en sus manos o en las de su Hijo.


Detalle de la composición central del panel de la Virgen del Rosario sita en la calle de San Cristònal de Vinaròs.


RETABLO DE LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DEL ROSARIO A
SANTO DOMINGO DE GUZMÁN Y A SANTA CATALINA DE SIENA.
Se trata de un panel inédito hasta la fecha, ubicado en una vivienda particular de Vinaròs en la calle de San Cristóbal (casa “La Seca”). Está compuesto de dos piezas de azulejos de gran tamaño, con partición horizontal, midiendo cada baldosa: 41 x 41 cm. de lado, aproximadamente.  El azulejo de la parte inferior es cuadrado mientras que el superior tiene su parte de arriba en forma de arco escarzano. Ambos componen una escena presidida por el Dios Padre y la paloma del Espíritu Santo, donde la zona central se halla ocupada por la Virgen del Rosario que sostiene al Niño Dios en su brazo izquierdo, en el momento en que se aparece a Santo Domingo de Guzmán y a Santa Catalina de Siena, situados de rodillas a ambos lados de la Virgen la cual les entrega sendos rosarios. Las figuras de los dos santos dominicos están personalizadas con sus atributos más característicos (Orden de los Predicadores). Enmarca dicho retablo una simulada hornacina de yesería, esta fornícula presenta un marco formado por una repisa en la base y tres molduras estriadas a modo de columnitas que hacen de guardapolvo.



Grabado anónimo de la Virgen del Rosario, siglos XVIII - XIX


OBSERVACIONES
El tema representado está basado en un grabado de la época. Quizá el probable autor del plafón cerámico sea el pintor Juan Ortiz Álvaro. Siendo la biografía de este artista prácticamente desconocida, aunque se sabe que era valenciano y estudió en la escuela de BBAA de San Carlos en Valencia. Conocemos su nombre gracias al retablo Mare de Déu del Desemparats del Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia, el cual posee una inscripción raspada con letra cursiva que contiene su firma (Juan O.), el nombre de la fábrica (José Fos) y el año de su realización (1855). Es con este retablo con el cual se compara el de Vinaròs, existiendo muchas similitudes de estilo, técnica y forma entre ambos.

La cronología de este retablo se aproxima al último tercio del siglo XIX. Se trata de una manufactura realizada en los hornos de la ciudad de Valencia, posiblemente salió de la fábrica de Josep Fos Carbonell, durante la época en que estuvo regentada por Luís y José Gastaldo, cuya producción se mantuvo activa desde 1847 hasta 1887. El cual aprovechó el nombre de su antiguo propietario para firmar obras importantes durante unos cuantos años más. Es una capilla devocional de gran calidad artística, con una técnica y estilo depurados y en muy buen estado de conservación, excepto un desconchado -debido a la humedad- que tiene el esmalte del azulejo en la parte central de la túnica de la Virgen del Rosario.

La mayoría de sus paneles y retablos de azulejos están enmarcados por boceles (moldura convexa lisa de sección semicircular o elíptica) y filetes de color amarillo, naranja y marrón, con más o menos anchura según los casos, aunque en nuestro retablo se trata de un marco de color azul con una línea negra interior. Una afinidad más son los rasgos de los personajes que se caracterizan por tener los ojos saltones y redondeados, el cabello rizado y bien peinado, las carnaciones de tonalidad marrón oscuro con amplias zonas brillantes, y la unión de la nariz con las cejas, a veces, forma un ángulo de 90º. Los detalles del suelo están marcados con pequeñas líneas onduladas, que en ocasiones parecen insinuar guijarros.

Este artista hace uso del perfilado para el dibujo, utiliza esponjas para las carnaciones y los raspados son escasos. Las pinceladas son sueltas y largas. En nuestro caso tiene una manera peculiar de resolver la composición pintando toda la superficie del fondo a modo de nubes de tonalidad amarillo y marrón, de forma que destaque sobre el resto de colores. Suele utilizar como base de sus composiciones estampas de grabadores prestigiosos de finales del siglo XVIII y principios del XIX. (Beatriu Navarro y Josep Lluís Cebrián, Recerques del Museu d’Alcoi, 19. 2010, 187-200).


Retablo Ntra. Sra. del Rosario en la calle de su mismo nombre en Vinaròs, año 1940.


PANEL DE LA CALLE VIRGEN DEL ROSARIO
La casa del Consell Municipal, que se ubicaba en la calle de San Juan, se trasladó a un nuevo emplazamiento entre el último tercio del siglo XIV y el primero del XV, este sitio nuevo estaba encima del portal de la calle del Rosari, también conocida como carrer de la Carnisseria o Portalet.
A este nuevo emplazamiento de las dependencias del Ayuntamiento se accedía por la calle del Rosari a través de una escalera exterior de piedra. Éste fue el segundo local del Consistorio, pues la primera casa del Consell de la Vila estuvo situada en la calle del Alfac, la actual calle de San Juan. A principios del siglo XIV ya se mencionaban en algún documento la carnicería y la pescadería, que al menos la primera ya estaría en la propia calle del Rosario, motivo por el cual era conocida en el siglo XVI como calle de la Carnicería.
Retablo moderno ubicado en la calle del Rosario nº 1, en la que fuera la casa natal del escritor e historiador local J.M. Borrás Jarque. Composición vertical de 1/2, 1, 1/2 x 3 (9 piezas), sin hornacina. Enmarcado por una cenefa o marco envolvente de 14 azulejos de serie de 21 x 21 cm. con alfeizar.
Composición e iconografía: El plafón muestra a la Virgen del Rosario sobre una aureola de nubes, con el Niño Jesús subido en el brazo izquierdo. Va vestida con túnica roja y manto azul, el Niño solamente con túnica blanca. Ambos portan sendos rosarios en la mano y llevan corona abierta y aureola. Su rostro no está bien conseguido pues presenta unas sombras poco naturales.
En la parte inferior, la cenefa se separa para albergar dos azulejos con la inscripción: NTRA. SRA. DEL ROSARIO. 1940, virgen cuya devoción estuvo promovida por los frailes dominicos. En su origen era una Virgen protectora contra los sarracenos y berberiscos. Policromía: Azul, rojo, rosa pálido, amarillo, marrón, negro. Datación: Año 1940.

Dos retablos de San Roque en Vinaròs

Panel cerámico de San Roque, en la partida de su nombre en Vinaròs

LA VENERACIÓN DE LAS IMÁGENES
En la sesión número veinticinco del Concilio de Trento, celebrado en el siglo XVI, se estructuró un Decreto sobre las imágenes, en el que se señalaban las características que debían seguir éstas y las funciones a cumplir. Distinguía dos tipos de imágenes:
a).- Dogmáticas, que defendían los dogmas de la Iglesia Católica frente a los protestantes, como Cristo, la Virgen, algunos santos (Pedro y Pablo), Apóstoles y Evangelistas, Padres de la Iglesia y Virtudes teologales y cardinales.
b).- Devocionales, aquellas que aludían al resto de los santos, los que eran más venerados por tradición o los extraídos del santoral hispano-visigodo o mozárabe. También dentro de este grupo se encontraban los llamados santos de las necesidades o taumaturgos que combatían las pestes y las catástrofes, como san Roque, san Sebastián, san Antón y san Miguel Arcángel.

Además de estas imágenes tradicionales, se añadieron las introducidas por las órdenes religiosas, sus santos propios y nuevas advocaciones de la Virgen. Los dominicos aportaron la Virgen del Rosario; los franciscanos la Virgen de los Dolores; y los carmelitas la Virgen del Carmen. Después del Concilio de Trento la devoción mariana invade la iconografía con “nombres topónimo” que surgen del lugar de las apariciones en toda la geografía del catolicismo, como la de aquellas otras hagiografías médicas y preventivas que, de una u otra manera, se invocaban como protectoras de la salud y eran utilizadas como remedio para alejar las enfermedades.
Durante la Edad Media, las dimensiones espectaculares que alcanzaron las enfermedades contagiosas dieron lugar a una singular cultura médica y de tratamiento. Con verdadero pavor se hablaba de ellas y el afán por prevenirlas condujo a una especial veneración hacia aquellos santos, como san Roque, cuya intervención divina se consideraba más eficaz. Además de éste, otras advocaciones fueron elegidas siguiendo la costumbre general, como abogados y protectores locales durante determinadas epidemias públicas, así pues tenemos a los santos Justo y Pastor; o san Juan Bautista; san Vicente Diácono; san Antonio de Padua y san Juan Evangelista. La imagen de san Roque se asoció con otros santos sanadores de la peste que solían ser representados conjuntamente en retablos y pinturas, en especial con san Sebastián.

VIDA DE SAN ROQUE
Sant Roc nació, según la tradición, en Montpellier (que entonces formaba parte del Reino de Mallorca) hacia 1295, pero más probablemente este hecho debió ocurrir durante la primera mitad del siglo XIV. Entre los santos sanadores, en este caso contra la peste, quizá sea San Roque el más popular de todos. Cuentan de su vida, que tras repartir sus pertenencias entre los pobres, se marcha como peregrino a Roma, ciudad donde vivió tres años; recorrió gran parte de Italia y se dedicó al cuidado de enfermos afectados por la peste. Contagiado de tan penosa enfermedad, se retiró a un monte donde, por mediación divina, fue atendido por un ángel que le curaba las heridas y un perro que le proveía de comida. Murió seguramente en Voghera, a pesar de que también existe la hipótesis de Montpellier. Sant Roc no es un santo históricamente verosímil y, probablemente, su leyenda, basada en otras de anteriores personajes, creó una nueva figura totalmente ficticia.

 Hornacina de la calle Sant Roc de Vinaròs, con la imagen de azulejos del Santo.

 HORNACINA DE LA CALLE SANT ROC DE VINARÒS
Antiguamente se solía poner una hornacina con la imagen de Sant Roc en los caminos que llevaban a las ciudades o sobre la puerta de acceso al recinto amurallado como protección para evitar que entrase la peste en la población. En Vinaròs, aproximadamente en el lugar donde se encuentra este plafón cerámico, existía una de las puertas principales de la muralla que cercaba la Villa, estaba orientada hacia el oeste, en dirección a la montaña y los campos de cultivo, era la porta de Dalt o el portal d’Amunt, cuya salida se ramificaba en tres importantes caminos, uno el de Ulldecona, otro el de Cálig y por último el de Benicarló.
Este panel se halla ubicado en la calle de San Roque, sobre la fachada de la casa situada en el nº 4, y dentro de una profunda hornacina de forma abovedada. La calle de San Roque (antigua calle Cordera) es un pequeño callejón sin salida frente a la plaza Parroquial. Posiblemente, junto a ella se encontrara la antigua iglesia gótica de la población derribada a finales del siglo XVI, mientras se levantaba la nueva (1586-1597), y quizá también formaba parte de la muralla. La devoción a este santo taumaturgo en Vinaròs, se debe a su condición, junto a San Sebastián, de protector contra la peste. El año 1683 el Consell Municipal lo proclamó patrón menor de la Villa, y en 1702 tuvo el honor de coronar un lateral en la portada barroca de la iglesia Arciprestal.

La composición de azulejos podemos catalogarla como un retablo de finales del siglo XVIII o principios del XIX (siempre que se trate del original). Está formado por doce azulejos polícromos: tres de ancho por cuatro de alto. El dibujo de Sant Roc, está realizado mediante trazos de fino perfil que dan lugar a una figura casi “manierista” (hombro estirado, el giro de la cabeza, manos delicadas). El conjunto de la escena imita un altar con dos columnas, una arcada y un fondo de mármol. Habitualmente la iconografía tradicional del santo presenta escasas variaciones y atiende a su retrato hagiográfico como patrono de la peste.
En este retablo, San Roque aparece representado con atuendo de peregrino. Su hábito consiste en un traje largo, una amplia capa y una esclavina de cuero con dos conchas o veneras como emblema distintivo de jacobeo. Porta un bordón (bastón alto con una punta de hierro y una diminuta calabaza -para el agua- en el otro extremo) y va calzado con un par de borceguíes. Se cubre la cabeza con un sombrero de alas y su mano descubre una úlcera situada en el centro del muslo de la pierna derecha. Va acompañado de un perro auxiliador que le ofrece un pan que lleva sujeto en la boca. Como curiosidad, en el caso de Vinaròs, no se representa la imagen del ángel protector, tampoco se halla el zurrón que servia para transportar los alimentos. Otro elemento menos común, como la corona imperial que suele ponerse a los pies del santo, tampoco aparece en la escena.

Retablo de Sant Roc situado en la ermita de su mismo nombre en Vinaròs, de 1890 c.

RETABLO DE SAN ROQUE EN LA PARTIDA DE LES SALINES
Ubicado en una sénia (casa rural) frente a la era de Sant Roc, en la partida de Les Salines y a pocos metros de la pequeña iglesia dedicada al Santo.  El origen de la fundación de la capilla se remonta al año 1885 cuando una terrible epidemia de cólera dejó una gran mortandad en Vinaròs. La tradición narra como un pastor de la familia Serret que vivía en la partida Salines, temeroso de contraer la peste,  imploró al santo su protección y como se libró del contagio, unos años después, en 1891, dio las gracias a la iglesia del convento de San Francisco, y al año siguiente (1892) hizo donación de una imagen de Sant Roc y de un panel de azulejos.
Tanto la imagen como el retablo se colocaron en la era de Serret, en una capilla al lado de su casa. Años más tarde, en vista de la creciente devoción al santo, se planteó la conveniencia de construir una ermita. Para este fin se compraron unos terrenos al lado de la heredad de Serret. El día 17 de agosto de 1913 principiaron las obras de la ermita que se pagaron gracias a las limosnas recogidas. Finalmente la ermita se inauguró el día 22 de agosto de 1925. El edificio de la ermita se hizo adecuando una típica casa rural de las que en la segunda mitad del siglo diecinueve se construyeron por los campos del llano de Vinaròs, las conocidas como casetes de volta de rajola de l’ú. A la edificación preexistente se añadió una espadaña para la campana y un pequeño atrio.
Esta pequeña ermita fue derruida el año 1962 para hacer el nuevo trazado de la carretera nacional 340, y se construyó el actual ermitorio, hecho de ladrillo, proyectado por el aparejador José A. Gómez Sanjuán y construida por Joaquín Boix, a escasos metros al sur de donde estaba la anterior, sobre un trozo de finca que quedó tras la expropiación. El Ministerio de obras Públicas contribuyó económicamente a su construcción la cual quedo finalizada en 1965.

COMPOSICIÓN E ICONOGRAFÍA
Se trata de un retablo de 3 x 1/2, 1, 1/2 (9 azulejos) de 21 x 21 cms. Colocado sobre una ventana cegada formando un nicho de unos 20 cms. de profundidad. El panel muestra al santo como peregrino, según la iconografía tradicional. En el centro San Roque con sobrero de peregrino echado a sus espaladas, ataviado con la capa o sobrepelliz con conchas de peregrino incrustadas, y un vestido de faldón corto, nos muestra la llaga de su pierna izquierda. Con su mano derecha sostiene el cayado con la calabaza. Lleva calzados unos borceguíes y su cabeza está rodeada de una aureola luminosa. A sus pies, un perro con un pan en la boca. Ubicado en un paisaje, con un gran edificio a su izquierda (una iglesia o monasterio) y unas casas más lejanas a la derecha. A los pies, la inscripción: SN. ROQUE. El plafón va enmarcado doble filete amarillo y naranja. Destaca por su cuidado dibujo academicista y una buena perspectiva. Obra plenamente pictórica. Policromía: Azul, marrón, verde, amarillo, morado. Datación del año 1892. Manufactura fábricas de valencia.

LA DEVOCIÓN A SANT ROC
San Roque tuvo una enorme difusión y devoción por todo el Reino de Valencia sobre todo a partir del siglo XVIII. Su fama en Vinaròs es importante como santo protector contra las epidemias y la peste. En el siglo XIX, la ciudad se vio afectada en diversas ocasiones por crisis epidémicas, las más mortíferas se dieron en los años 1834, 1854 y 1885. Es probable que fuera colocado (aquí o en otros lugares) para la protección de los vecinos temerosos de dicha enfermedad virulenta. Es el santo cuya representación más se repite en las calles de los pueblos del Maestrat. La festividad de Sant Roc tuvo mucho predicamento en Vinaròs. En la década de 1940-1950 su fiesta se celebraba con gran participación de público. Entonces era tradicional que la noche antes del final de semana siguiente al 16 de agosto, hiciesen baile en la era de Sant Roc que todavía existe. Allí está la hornacina donde hay un panel cerámico de San Roque. Borrás Jarque, en el capitulo XXII (1912-1916) de su Historia de Vinaròs nos habla sobre este tema.