domingo, 22 de enero de 2012

Calle San Pascual, de Vinaròs.

Autor del texto y fotografía:
CARLOS CATALAN FONT
Vinaròs, enero 2012

Vinaròs, actual retablo devocional de la calle San Pascual (mediados siglo XX)


RETABLO DEVOCIONAL DE LA CALLE SAN PASCUAL DE VINARÒS
Ubicado en la Calle San Pascual nº 4, sobre el portal de entrada a una vivienda. Plafón de 4 x 3 (12 azulejos) con un marco de azulejos marrones de encuadre perimetral. Los azulejos que componen la escena se encuentran adosados directamente en el muro, sin hornacina. Lleva la firma Azulejos “Ramón Castelló, de Valencia” en el margen inferior izquierdo. Composición: se representa al Santo arrodillado, vestido con hábito franciscano, sobre unas nubes con los brazos en cruz orando a la Custodia también sobre nubes. Acompañado de sendos angelitos, uno de ellos le sujeta el cayado y el sombrero de pastor.  En el fondo, un paisaje. Debajo, en orla, la inscripción SAN PASCUAL BAILÓN. Policromía: Amarillo, verde, azul, marrón. Estado de conservación: Bueno. Datación: última década del siglo XX. Autor del lienzo: S. Aguilella Vidal. Fábrica: Azulejos Ramón Castelló, de Valencia.


Antiguo retablo de la calle San Pascual, de Vinaròs. (Cronología de finales del siglo XIX). Actualmente en una colección particular.

CALLE Y ADVOCACIÓN
El nombre de la calle de San Pascual -en Vinaròs- es relativamente reciente, ya que su urbanización tuvo lugar en la década de 1950, aunque ya existían casas habitadas a ambos lados. Entonces era conocida como Carrer Barranc, pues su función era la de barranco de escorrentía de las aguas pluviales. En la parte septentrional de esa manga de tierra se hallaba un cauce potentemente excavado, en lo que hoy representa la calle San Pascual (antiguo barranco de la Bagayxa o Estany). La devoción a San Pascual es muy antigua en Vinaròs. Según la leyenda (Borrás Jarque) San Pascual estuvo hospedado en una casa de la calle Socorro. Es uno de los santos protectores de las cosechas.


Vila-real (Castellón), retablo cerámico de San Pascual, año 1900.


VIDA DE SAN PASCUAL
Pascual Baylón Yubero (Torrehermosa, Zaragoza, 1540 - Vila·real, Castellón, 1592) fue un fraile franciscano. Es venerado como santo por la Iglesia católica con el nombre de san Pascual Bailón o Baylón. Es patrono de las obras, asociaciones y congresos eucarísticos, y de la diócesis de Segorbe-Castellón. Hasta los siete años permaneció en su localidad natal, a partir de los siete hasta los veinte vivió en Alconchel de Ariza y se dedicó al pastoreo de las ovejas. En Alconchel de Ariza aprendió a leer y a escribir de manera autodidacta con la ayuda de devocionarios. Posteriormente emigró al Reino de Valencia para trabajar en Monforte del Cid (Alicante). Pidió ingresar en la orden franciscana, en el convento de Nuestra Señora de Orito, una pedanía de Monforte del Cid, que fue famosa por la sencillez de los religiosos franciscanos alcantarinos que lo habitaban. Vistió los hábitos en 1564, en el convento ilicitano de San José y profesó en Orito en 1565.
En la pedanía de Orito (Monforte del Cid, Alicante) se encuentra la Ermita de la Aparición, donde supuestamente San Pascual tuvo una visión de Jesucristo en la Eucaristía. Este hecho sirvió para que la Iglesia católica le haya nombrado patrón de los congresos eucarísticos. Con una personalidad de asceta y místico desarrolló su fe a través de la caridad fraterna y defendió la presencia de Cristo en la Eucaristía de los ataques de los protestantes hugonotes franceses. Tras una vida durante la que cultiva su espíritu con la oración, la escritura y realizando los más modestos trabajos de lego en varios conventos, murió en el convento alcantarino del Rosario, en Villarreal en mayo de 1592. Fue beatificado por el papa Pablo V en 1618 y canonizado por Alejandro VIII en 1690, también declarado patrono de todas las asociaciones y congresos eucarísticos por el papa León XIII en 1897.

martes, 17 de enero de 2012

Calle San Francisco, de Vinaròs

Autor de este artículo:
CARLOS CATALAN FONT
Vinaròs, a 17 de enero de 2012


Vinaròs, panel actual de la calle San Francisco, año 1960-1970

SAN FRANCISCO
Hornacina ubicada en la calle San Francisco, en el edificio esquina con Plaza Jovellar, nº 15. Pertenece a la década de 1960-1970. Es un plafón reciente de 4 x 3 (12 azulejos) de 21 x 21 cms.
Composición e iconografía: San Francisco de Asís. Figura del santo de pie, barbado, con tonsura y hábito monacal marrón y cordón que le ciñe la cintura. Con los brazos abiertos, muestra los estigmas en las manos. Un aro de santidad le rodea la cabeza. Como fondo surge un paisaje, y en el horizonte se muestra -muy tenue- la silueta de unos edificios. A la derecha y sobre un murete descansa un pajarillo.
Advocación de la calle de San Francisco. Originalmente denominada calle de Benicarló hasta la llegada de los frailes franciscanos (1658-1835) que abrieron un convento en dicha calle en el año 1662.



Calle San Francisco de Vinaròs, antiguo retablo original de dicha calle. Primeros años del siglo XX.


FRANCISCO DE ASÍS (1182-1226)
Snto italiano, que fue diácono y fundador de la Orden Franciscana y de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas, ambas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia Católica en la Edad Media. De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto, intentó infructuosamente la conversión de musulmanes al cristianismo. Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aún así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Fue canonizado por la Iglesia Católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre
En el siglo XII se concretaron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas, el incremento demográfico y la afluencia del oro, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición al capitalismo y los estamentos de nobleza y clero seguían siendo los dominantes, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social. La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza.
Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes. Los cátaros, por ejemplo, predicaban entre otras cosas el rechazo a los sacramentos, las imágenes y la cruz. Otras organizaciones como la creada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, por el contrario, nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y fueron conocidas con el nombre genérico de “los monjes mendicantes”. Este movimiento logró que la mayoría de la Iglesia se alejase de la opulencia, vicio que tornaría en el siglo XIV. Ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas. Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos y trabajando para los monasterios, granjeros y casas particulares. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.


San Francisco de Asís, retablo de Bechí 1875-1890. Procedencia fabricación de Onda o de Manises.


jueves, 12 de enero de 2012

Panel cerámico del martirio de San Sebastián (Vinaròs)

Autor texto y fotos:
CARLOS CATALAN FONT
Vinaròs, 04 de noviembre de 2011




Retablo de Sant Sebastià, Vinaròs, calle Sant Joan nº 3.


Retablo urbano devocional de cerámica con la figura de San Sebastián mártir, que está colocado sobre la fachada de la casa número 3, en la calle San Juan de Vinaròs. En el siglo XVI esta calle era conocida como carrer del Alfac y aquí se encontraba la primera casa del Consell y junto a ella el primitivo Horno de la población. Parece ser que en dicha calle también se edificó el primer templo cristiano en el siglo XIII. Conserva una curiosa ventana renacentista originaria de la antigua Aula de Gramática establecida en el siglo XVI. Tras el derribo de la antigua casa el plafón de San Sebastián fue respetado por su propietario quien lo situó en la fachada de la nueva vivienda, sobre la puerta de entrada. Este panel cerámico data de entre 1760 y 1770, y según la tradición siempre ha estado colocado sobre esta misma casa.
La escena del martirio se ubica sobre una verde loma con un gran tronco de árbol en primer término, donde está atado el santo, tras este paisaje aparece el mar como fondo, con unos barcos navegando en la línea del horizonte. A la derecha del cuadro hay una casa junto a una torre defensiva, que podrían representar a la Villa. San Sebastián es uno de los patrones de Vinaròs y aparece como tal documentado desde el siglo XV junto a San Roque, San Fabián y San Jaime, todos ellos santos protectores contra las epidemias de peste.
La composición del mural está formada por doce azulejos policromos (4 x 3) de los cuales los nueve primeros son cuadrados de 21 x 21 cm. y los tres últimos son rectángulos de 21 x 11 cm., cuyas características de estilo y composición corresponden al siglo XVIII, pudiéndose datar aproximadamente entre 1760 y 1780. Está fabricado en Valencia capital. El modelo procede de una estampa xilográfica del repertorio de la imprenta Laborda de Valencia, tanto la figura principal como las armas de la izquierda y el ángel que porta los símbolos glorificadores (corona de laurel y palma).
Muestra a San Sebastián atado al árbol, con saetas clavadas en el brazo, pecho y pierna. Arriba, a la izquierda, un ángel lo corona con laurel. A sus pies vemos un escudo, que se apoya sobre un yelmo y un estandarte, con la inscripción siguiente: LA IMAGEN / DE ESTE SANTO QUE / SE VENERA EN LA HERMITA EN / ESTA VILLA / SEGUN TRADI/ SION SE HIZO EN / ESTA CASA POR / MANOS DE ANGEL / EN TRAGE DE / PEREGRINO, que hace referencia a la leyenda de la autoría de la imagen de San Sebastián, que según la tradición popular, en el año de 1416, esculpieron tres peregrinos que llegaron a Vinaròs, los cuales tras ser hospedados en aquella casa y obsequiados por los vecinos con una hogaza de pan y una jarra de vino, recompensaron a sus benefactores con una imagen tallada de San Sebastián. Esperando los vecinos a la puerta, al cabo de tres días encontraron la estancia vacía, con la comida intacta y la imagen del Santo realizada. En memoria de dicha tradición, se colocó el plafón que podemos contemplar actualmente.


Detalle de la imagen en la calle San Sebastián.






SAN SEBASTIÁN
PANEL DE AZULEJOS (COLECCIÓN PRIVADA) 1880-1890.
Representación de San Sebastián no demasiado común, ya que se dibuja como una persona bastante mayor y con una visible calvicie, tampoco se distingue ninguna flecha clavada en su cuerpo, por lo que respecta a la posición del santo atado a un tronco de árbol (una encina) y el paisaje de relleno sí cumple con los estándares a los que estamos más acostumbrados a ver. Para distinguirlo como una imagen sagrada solamente lleva la aureola luminosa detrás de su cabeza, por lo demás parece tratarse de un personaje vulgar.
Estampa enmarcada mediante un bocel sombreado que da sensación de un marco de madera. El listón superior y de la izquierda con marrón anaranjado y dos trazos rectilíneos de negro manganeso, mientras que los otros dos listones, derecha y abajo, supuestamente receptores de la luz, mantienen un raspado de dos delgadas líneas blancas paralelas, que sugiere el brillo del oro que decoraría el marco de  madera recreado.
El paisaje: La representación del paisaje es muy similar a la de otros paneles de santos de la misma fábrica, se puede decir que todos los de este tipo han salido de los mismos talleres y toman un patrón o modelo estándar (igual que la moldura del marco) siguiendo el uso común de una fórmula paisajística con tres planos diferenciados; el primero una zona a contraluz con montones de tierra y hierbajos de intenso color marrón negruzco; el segundo plano en tonos más claros ocres y amarillos con la sombra del santo proyectada sobre el suelo y detrás una hilera de hierba -a modo de línea del horizonte- y la silueta de dos árboles pintados en diferentes tonalidades de verde; y el tercero con unas montañas lejanas en color violáceo muy tenues. La delicadeza de las montañas se obtiene mediante una aguada de manganeso.
En la parte superior del cielo unas suaves pinceladas difuminadas de azul celeste claro sirven para dar profundidad espacial al cuadro. El dibujo es de una buena calidad, los herbajes del primer y segundo término son característicos del taller que pintó estos retablos. Existe un propósito de iluminación verosímil manifestado por una leve sombra proyectada por el cuerpo del santo hacia la derecha de la composición. A pesar de ello la imagen resulta rígida y convencional; el trazo sigue un mismo patrón de fabricación en serie de estos pequeños retablos devocionales, con una indefinición estilística propia del eclecticismo vigente en el periodo en que fueron realizados (años 1880-1890 c.). En la uniformidad de estas pinturas solamente se individualizan los símbolos que identifican al santo o santa correspondiente.
Época/cronología: último cuarto del siglo XIX. Fabricado en talleres de la ciudad de Valencia. Medidas de los azulejos: dos de 20 x 20 cm. y cuatro de 20 x 10 cm. Medida total del panel: 40 x 40 cm. (dos azulejos enteros en el centro y cuatro medios azulejos en los costados). Técnica: pintura sobre fondo estannífero liso y decoración con estarcido, raspados, esponja para carnaciones. Colores: amarillo, marrón anaranjado, marrón oscuro, negro de manganeso, verde oliva, azul celeste, azul ultramar y rojo, con tonos claros y oscuros.






domingo, 8 de enero de 2012

Capilla devocional de la calle Santa Bárbara, Vinaròs

Capilla devocional de la calle Santa Bárbara, Vinaròs.

CALLE DE SANTA BARBARA:
Imagen de yeso realizada en la década de los años 1950, sufragada por los vecinos de la calle. Sustituyó a una anterior de madera en muy mal estado de conservación. Santa Bárbara fue una virgen y mártir cristiana del siglo III, cuya existencia real es puesta en duda por algunos autores. Sin embargo, forma parte de la lista oficial del martirologio de la Iglesia Católica y según el calendario o santoral católico su fiesta se celebra el 4 de diciembre. Parece ser que su origen es un mito oriental surgido de una serie de leyendas locales de origen pagano que estaban vinculadas a las invocaciones a las tormentas y a los rayos.
Según la tradición cristiana, habría nacido en el siglo III en Nicomedia, en el norte de la actual Turquía y cerca del mar de Mármara, hija de un influyente ciudadano pagano llamado Dióscoro, que encerró a su hija en una torre de su casa, para en un futuro darla en un matrimonio de conveniencia. Allí permanece Santa Bárbara dedicada posiblemente y de forma clandestina a la oración cristiana, en una época de persecuciones y martirios, hasta que un día su padre encuentra en el baño de su hija una inscripción a modo de cruz.
Dióscoro, denuncia a su hija y la entrega al Pretor Martiniano, que sin poder convencer a Bárbara de que renuncie a su fe y se case con un ciudadano pagano dicta la condena a muerte y ordena que la ejecución sea realizada por su mismo padre. Dióscoro cumple el mandato del Pretor y decapita a su hija personalmente. Esa misma tarde, cuando Dióscoro regresa a casa se origina una gran tormenta de truenos y rayos, de manera que uno de ellos cae sobre él fulminándole.
El rayo que cayó sobre su verdugo ha hecho que esté relacionada con los explosivos, siendo patrona del Arma de Artillería, cuya insignia son dos cañones cruzados igual que la torre es la insignia de los ingenieros y zapadores. En los buques de la marina de guerra, el depósito de explosivos recibe el nombre de Santabárbara. Además es la patrona de las profesiones que manejan explosivos como los mineros y protege de los truenos durante las tormentas.
Sus reliquias fueron trasladadas a Venecia en tiempos del Dogo Pedro II (991-1009) por una princesa bizantina, siendo llevadas al Templo de San Martín de la isla de Murano donde se custodian aun hoy. Su patronato fue introducido en España, al parecer, por Juan de Terramonda, natural de Lille, que llegó a España como asentador de Felipe I el Hermoso.

Santa Bárbara en un icono griego.

SIMBOLOGÍA E ICONOGRAFÍA
En su mano derecha lleva la palma de martirio, a su izquierda, en el suelo, una torre cilíndrica (de su cautiverio), con tres ventanas (simbología de su fe en la Santísima Trinidad). Se encuentra ubicada en una hornacina con puerta cristalera que hace de guardapolvo. Se la suele representar joven, bien con la palma del martirio, bien con plumas de pavo real, símbolo de la resurrección e inmortalidad. La mayoría de las ocasiones aparece con una torre con tres ventanas a su lado o en miniatura sobre una de sus manos. El significado de esta torre con tres ventanas es el la Santísima Trinidad. También suele llevar una corona, que admite variaciones. A veces está asociada con la espada con la que fue decapitada y representa un símbolo de fe inquebrantable. En otras ocasiones con un cáliz, que significa su conversión al catolicismo.





sábado, 7 de enero de 2012

Alcanar (Tarragona), Ermita del Remei

Antiguo pavimento de cerámica de aulejos en la ermita del Remei (Alcanar-Tarragona)
Època: Finales s. XVIII - inicios s. XIX
Autor: Joan Bru Plancha
Notícias históricas: Este pavimento representa la batalla naval de Lepanto (1571)
Joan Bru Plancha estudió en la Academia de San Carlos de Valencia. Se sabe que trabajó en las Reales Fábricas de aquella ciudad, fundadas en 1778 i convertides en Reales Fábricas el año 1797.



sábado, 31 de diciembre de 2011

Plaza La Mera de Vinaròs: San Antonio de Padua

Texto y fotos:
CARLOS CATALAN FONT
Vinaròs, noviembre de 2011

San Antonio de Padua, Forcall (Castellón)


VIDA DE SAN ANTONIO DE PADUA
San Antonio de Padua nació en Portugal, en 1195, falleció en Padua (Italia) en 1231. Se llamaba Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo, nombre que cambió por el de Antonio al ingresar en la orden de Frailes Menores. Sus padres, jóvenes miembros de la nobleza de Portugal, dejaron que los clérigos de la escuela catedralicia de Lisboa se encargaran de impartir los primeros conocimientos, pero cuando llegó a la edad de quince años, fue puesto al cuidado de los canónigos regulares de la abadía agustina de San Vicente en las afueras de Lisboa, cuyos monjes de la orden de San Agustín eran famosos por su dedicación a los estudios. Dos años después, Fernando obtuvo permiso para ser trasladado a la abadía de la Santa Cruz, en el priorato de Coímbra, por entonces capital de Portugal, para continuar sus estudios, a fin de evitar las distracciones que le causaban las constantes visitas de sus amistades y las pasiones sensuales. En el verano de 1220 cambió de Orden y se hizo fraile franciscano. En ese momento adoptó el nombre de Antonio en honor de san Antonio Abad a quien estaba dedicada la ermita franciscana en la que él residía. Inmediatamente después se le autorizó para embarcar hacia Marruecos a fin de predicar el Evangelio. De regreso a Europa, la nave en que se embarcó, empujada por fuertes vientos, se desvió y fue a parar a Messina, la capital de Sicilia. Aprovechando su estancia, viajó desde la isla a la ciudad de Asís, donde conoció a San Francisco.

Vinaròs, calle Socorro (casa particular). San Antonio de Padua. Finales siglo XIX

En 1221 comienza su carrera como predicador viajando por todo el norte de Italia y el sur de Francia contra las herejías. Su primer campo de acción apostólica fue la Romaña donde le tocó enfrentarse al catarismo (herejía Albigense) A mediados de 1222, ya con buena salud, predicó en la catedral de Forli. Hacia 1224 o 1225, sus superiores lo trasladaron al sur de Francia, donde los albigenses tenían más fuerza que en Italia. Su método para combatir la herejía consistió en llevar una vida ejemplar, en charlas con los no creyentes y en catequesis para fortalecer la fe de los cristianos. Prosiguió su enseñanza teológica en Montpellier (donde se formaban los franciscanos y dominicos que iban a predicar en la región) y Tolosa (ciudad con fuerte presencia albigense), además de ser guardián del convento de Le Puy-en-Velay (al oeste de Valence y Lyon) y, desde el capítulo de Arlés de 1225, custodio de Limoges.
A finales de 1225 participó en el sínodo de Bourges, que examinó la situación de la región. Antonio señaló a los prelados la necesidad de vivir sencillamente para dar ejemplo. El obispo de Bourges, Simón de Sully, respondió a sus palabras y aplicó en lo sucesivo la reforma de costumbres, ayudándose de franciscanos y dominicos para la evangelización de su diócesis. Por motivos de salud debió permanecer durante estancias largas en Padua (Italia), donde comenzó a escribir una serie de sermones, allí murió en 1231. Fue canonizado en 1232 y proclamado Doctor de la Iglesia en 1946. Su culto, muy popular, se generalizó a partir del siglo XV.

San Antonio de Padua, Plaza la Mera, Vinaròs

SAN ANTONIO DE PADUA EN VINARÒS
En la plaza de San Antonio también conocida como la Mera se sitúa el retablo de San Antonio de Padua. En junio de 1976, con motivo de la festividad de San Antonio, por iniciativa de las mayoralas de la plaza, se colocó el nuevo plafón cerámico en el lugar en el cual se encontraba el antiguo retablo. Aunque el primitivo representaba a San Antonio Abad y el actual al santo de Padua. El nuevo panel fue comprado al artesano ceramista de Onda, Sr. Salvador Vives. Es el retablo cerámico de mayor tamaño que posee Vinaròs, siendo su despiece de 8 x 6 = 48 azulejos. Iconografía: por lo general San Antonio es representado como un joven sin barba y de figura estilizada. Las pinturas más antiguas son más realistas, pero el barroco lo convierte en una figura feminoide. A partir del siglo XVII, se ha representado a San Antonio con el hábito más común de color marrón, con cordón de tres nudos a la derecha y el rosario a la izquierda. Siempre con el Niño Jesús en los brazos, ello se debe a un suceso que tuvo mucha difusión, se dice que un anfitrión del santo vio como el Niño Jesús visitaba a Antonio durante sus oraciones. En un momento dado, el amigo de Antonio se asomó por la ventana y vio al santo que contemplaba a un niño hermosísimo y resplandeciente que sostenía en sus brazos. En las representaciones más antiguas aparece San Antonio sin otro distintivo que un libro, símbolo de su sabiduría y enseñanza respecto a las Sagradas Escrituras, pero en la actualidad se le representa con un lirio en las manos, símbolo de pureza, en forma de una pequeña rama, nunca como una vara florecida, como en el caso de San José (sin embargo en el de Vinaròs sí que es una vara florida). En alguna ocasión también junto a una mula que, según la leyenda, se arrodilló ante el Santísimo Sacramento que mostraba el santo. San Antonio de Padua es el patrón de los pobres y de las mujeres casaderas para pedir un buen esposo, también se le invoca para encontrar los objetos perdidos.

martes, 27 de diciembre de 2011

Calle San Cristóbal, Vinaròs

Autor del texto y de las fotografías:
CARLOS CATALÁN FONT
Vinaròs, 14 de agosto de 2011


 Cinctorres (Castellón), carrer de la Plaça, San Cristóbal

UN RETABLO DE SAN CRISTÓBAL EN VINARÒS
Sant Cristòfol: Santo venerado en Vinaròs desde principios del siglo XVI (es probable que incluso antes). Estaba considerado como el protector de la población frente a los invasores de aquella época, corsarios berberiscos o epidemias, incluso seres sobrenaturales como los demonios, y como tal figuraba sobre una puerta de entrada de la muralla medieval que circundaba la Villa. Se trataba del portal d’Amunt o de Dalt, situado en el extremo noroeste del recinto urbano, en la zona alta con salida hacia los campos, el cual estuvo custodiado desde tiempo inmemorial por la imagen de San Cristóbal. Tal como lo narra Borrás Jarque en su “Història de Vinaròs”: com a guardià de la Vila, junt amb una llàntia que cuidava d’encendre el mateix ministre encarregat de tocar a moro. I portal i torre van pendre el nom de Sant Cristófol.

Era un santo protector contra la muerte, contra la peste y enfermedades en general, junto a San Sebastián y San Roque, dos santos también con mucha devoción en Vinaròs. Además tenía otra función como patrón de los peregrinos y caminantes. San Cristóbal es posiblemente uno de los santos de más antiguo arraigo en la población vinarocense. En la primera iglesia gótica ya tenía dedicado un altar junto a los Santos Médicos. Hacia mitad del siglo XVII se construyó en la iglesia nueva otro altar dedicado al portador de Cristo, delante de la pila de agua bendita en el lateral izquierdo. El 17 de julio de 1715, el obispo de Tortosa concedía licencia para constituir la cofradía de San Cristóbal. A principios de 1716 se celebró la sesión fundacional de la nueva congregación.

La popularidad del santo fue creciendo hasta el punto que el año 1779, cuando se enlucieron las paredes exteriores de la iglesia, se decoró el lienzo del muro que da a la calle San Cristóbal con un dibujo gigante de la imagen del santo, antiguo protector de la ciudad por aquella parte de la muralla. También se le atribuyen numerosos milagros por su intercesión, así siguiendo la tradición, será San Cristóbal quien conseguirá que en 1810 un general francés de las tropas napoleónicas revoque la orden de degollar a todos los habitantes de Vinaròs, a causa de un incidente que tuvo lugar cuando los franceses entraron en la población.

 San Cristóbal, año 1880-1890, Vinaròs

DESCRIPCIÓN DEL PANEL
Se trata de un retablo cerámico de tipo devocional popular, representando a San Cristóbal, que se hallaba situado en una casa de la misma calle de Vinaròs. Época/cronología: último cuarto del siglo XIX (1880-1890). Fabricado en talleres de la ciudad de Valencia. Panel de despiece compuesto, dos azulejos cuadrados completos en medio y dos mitades a izquierda y derecha, ello posibilita que el rostro de los personajes principales quepa dibujado por entero sobre un azulejo central.

Medidas de los azulejos: 20 x 20 cm. y 20 x 10 cm. Dos azulejos enteros en el centro y dos mitades a cada lado. Dimensiones del panel: 40 x 40 cm. Técnica pictórica: óxidos sobre fondo estannífero liso y decoración con estarcido, raspados, esponja para carnaciones. Estampa enmarcada mediante un bocel, sombreado en su parte interior (el listón superior y el izquierdo) con marrón anaranjado y dos trazos rectilíneos hechos a regla, de negro manganeso, mientras que los otros dos lados (derecha y abajo), supuestamente receptores de la luz, mantienen un raspado de dos delgadas líneas blancas paralelas que sugieren el brillo del oro que supuestamente decoraría el marco de  madera recreado.

El tema principal: Este cuadro nos muestra la imagen de San Cristóbal como portador de Jesús Niño sobre sus espaldas. Representado mediante un paisaje con un horizonte de montañas lejanas de tono violáceo y un cielo difuminado de azul. En medio un caudaloso río y dos porciones de tierra (a derecha e izquierda del cuadro) cubiertas de arbolado. De pie aparece la imagen de San Cristóbal, con barba y cabello rizado, atravesando el río, con una pierna semi sumergida en el agua y la otra sobre la orilla, donde crece una palmera que Cristóbal abraza con su brazo derecho, mientras el izquierdo lo apoya en su cintura. Sobre su hombro izquierdo lleva al Niño-Dios sosteniendo con su mano la bola del mundo. Viste calzones de color verde arremangados y una túnica bermellón que le viste medio cuerpo. La cabeza de ambos personajes está rodeada de una aureola luminosa de color amarillo. En la zona boscosa de la izquierda surge la pequeña figura de un personaje encapuchado con hábito marrón y una linterna para iluminar el camino.


LA TRADICIÓN HISTÓRICA
Cristòfol de Licia (que trae a Cristo), es un santo cristiano, sobre el origen del cual las distintas tradiciones cristianas están en desacuerdo. A pesar de la veneración que tiene en toda la cristiandad y su popularidad, es un santo legendario, la existencia del cual es improbable. La tradición católica, lo describe como un gigante cananeo, que vivía solo en el bosque del borde del río y antes de su conversión al cristianismo ayudaba los viajeros a atravesar un peligroso vado, trasportándolos sobre sus hombros. La leyenda afirma que en una ocasión, ayudó a un niño a cruzar el río, sorprendido por el peso del pequeño, mayor a cada paso que hacía, el niño le dijo que era Jesús y traía sobre su espalda los pecados de todo el mundo.

El culto a Cristóbal de Licia es de origen oriental, llega a Occidente después del siglo V, pasando de Constantinopla a Sicilia (del siglo VI hay un monasterio con su nombre en Taormina) y de allí en Europa Occidental. San Cristóbal fue venerado como uno de los catorce Santos Auxiliadores, especialmente como protector contra la peste, esto hizo que, durante la Edad media, en muchas iglesias europeas se pintara un gran San Cristóbal sobre la fachada, para evitar el contagio. Durante la Edad media fue uno de los santos más venerados, tanto en oriente como en occidente.

Por haber llevado al Niño Jesús sobre sus hombros, figura como santo patrón de los conductores. Hasta su supresión, san Cristóbal era patrón de los viajeros, los automovilistas y conductores, los barqueros, los caminantes, también contra las tormentas y la piedra y los afectados de dolor de muelas. Posición actual de la Iglesia: En febrero de 1969, Pablo VI ordenó revisar el calendario litúrgico para suprimir las festividades de los santos de cuya existencia no hubiera pruebas. Junto con Sant Jordi y otros, se dictaminó la eliminación de san Cristóbal del santoral.


Forcall (Castellón), San Cristóbal

SAN CRISTÓBAL
San Cristóbal es el popular patrón de los viajeros y automovilistas. Dice la leyenda que era un gigantón que podía verse con su barba y su cayado en todas las puertas de las ciudades: era creencia común que bastaba mirar su imagen para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel día. Sobre su origen las distintas tradiciones cristianas están en desacuerdo. Se lo describe como un gigante cananeo, que tras su conversión al cristianismo ayudaba a los viajeros a atravesar un peligroso vado llevándolos sobre sus hombros. La leyenda afirma que en una ocasión, ayudó al niño Jesús a cruzar el río; sorprendido por el peso del infante, éste le explicó que se debía a que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo, tras lo cual bautizó al gigante y le encomendó la prédica. El nombre de Cristóbal (del griego que significa “portador de Cristo”) le vendría de esta hazaña. Por aquel entonces salió un edicto de persecución del emperador Decio, mandando que fuesen ofrecidos sacrificios a los dioses paganos y amenazando con las más graves penas a cuantos se resistiesen a ofrecerlos. Dagón, prefecto de la Licia, detuvo a Cristóbal y fue sometido a martirio.